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Relato: Mi mujer y la empleada

Relato: Mi mujer y la empleada

  Mi mujer , la empleada y yo.

Somos una pareja de Colombia; ambos profesionales. Mi esposa se llama Rita, tiene 43 años. Ella es una morena más bien pequeña. Mide 156. Luego de varios años de casados tuvimos tres hijos. Y ahora solo uno de ellos vive con nosotros ya que está en el colegio. Yo soy Simón, tengo 46 años, profesional de la construcción y tenemos una vida muy holgada, ya que durante años pudimos ahorrar con nuestros respectivos trabajos. Mis otros dos hijos estudian en Canadá, por lo que prácticamente vivimos solos, ya que el ultimo hijo adolescente pasa muy poco tiempo en casa. Sobre todo los fines de semana acostumbra a visitar a su novia o sale con amigos. Y si bien es muy responsable con frecuencia se queda a dormir en casa de sus compañeros. Confiamos mucho en el y siempre le comento que tenga cuidado de no embarazar a una chica, por las consecuencias que esto llevaría. Por ello solemos pasar los fines de semana solos, bueno casi solos, ya que nos acompaña nuestra empleada.

Con Rita llevamos mas de 17 años de casados y la verdad si bien hemos tenido una muy buena vida sexual, en los últimos años hemos estado un tanto aburridos, intentando paliar esta situación con diversos artilugios y estrategias para vencer el aburrimiento en la cama. Mi esposa Rita como les decía es una mujer guapa, más bien pequeña, con una lindas piernas, un rabo prominente y una panocha sobresalida, sus seños son intermedios, diría del tamaño de unas naranjas, y con unos pezones más bien grandes y morenos. Sus tetas aunque un poco caídas se sienten todavía duras y muy atractivas. Por mi parte ya no tengo en cuerpo de un jovencito, pero tengo poca barriga ya que nos alimentamos naturalmente y evitamos comida chatarra, aunque a mu mujer le fascine la carne. Tengo lo mío y aunque mi pene no sea el de un negro de película porno tiene unos 20 centímetros, cosa que he pensado es suficiente para mi esposa. En general desde que nos casamos los primeros años 4 a 5 lo disfrutamos plenamente, el uno del otro y en muy pocas ocasiones recurríamos a estrategias diferentes para calentarnos. Teníamos sexo al menos 4 veces por semana. Cuando empezaron a llegar los niños, y nuestros trabajos nos exigían mas, la verdad la vida sexual casi se redujo a cero. Bueno, no tanto pero era muy esporádico y casi hasta poco placentero. Cuando llevábamos diez años y luego de varias peleas justamente por la” llegada del invierno” a nuestras vidas sexuales, estuvimos a punto de separarnos varias veces. Decidimos entonces consultar a una terapista sexual; una especie de psicólogo, quien sondeo nuestro pasado sexual y nos sugirió empezar a ser un poco más creativos y a darnos más tiempo en nuestras vidas. Así lo hicimos y hasta hace poco; antes de que “llegue a nuestras vidas” la ultima empelada doméstica, creo la pasamos bastante bien. Decidimos hacer varias cosas. Contaré algunas que recuerdo y que matizaron favorablemente nuestra relación marital.
Nos iniciamos mirando películas picarescas mexicanas, que si bien eran mas bien tontas resultaban algo eróticas, sobre todo por los cuerpos voluptuosos que asomaban en pantalla. Eso le agradaba a mi esposa. A mi también por supuesto. Paulatinamente le fui introduciendo a mi esposa al mundo porno. En realidad desde antes de conocerle a mi esposa, si bien no era un fanático de la pornografía , debo reconocer que me excitaba bastante. Ya antes de conocer a mi esposa solía usar este recurso con cierta frecuencia para propinarme unas buenas pajas. Cuando me casé, y durante los primeros años no utilice aquello, ya que a mi esposa no le entusiasmaba mucho. Lo que si le gustaba, y eso lo aclaramos luego de varios años es que algunas de sus experiencias que me contaba me hacían notar que si bien no eran experiencias del otro mundo, cuando me las contaba me calentaba a mi y de paso a ella. Por ejemplo recuerdo que me comentó que cunado tenía unos trece años y ya tenía conciencia de su sexualidad, solía masturbar a los perros del lugar donde vivía, ya que se crió hasta los 16 años en el campo. Otra de las narraciones que le excitaba es cuando miraba a los trabajadores de la finca cambiándose de ropa. Cuenta que solía ira a mirar por una hendija cuando se cambiaban de pantalones y se veía por pocos segundo sus penes. Esta historia la excitaba y por supuesto a mi también. En algunas ocasiones uno de los perros a quien encerraba en uno de sus cuartos, mientras sus padres viajaban al pueblo de compras, aprovechaba para quedarse a solas con alguno de los perros y si bien nunca tuvo sexo con ellos, con frecuencia se dejaba montar por los animales mientras ella mantenía la ropa puesta. Cuando me tuvo más confianza me comentó que llegó a desnudarse la parte inferior, para que los perros le laman su coño, y eso le producía con frecuencia varios orgasmos a la vez. Aquello duró varios años y lo hacía los días sábado cuando se quedaba sola en su casa y no estaban sus hermanas y hermanos. Por varias ocasiones observó a un par de trabajadores, masturbarse entre los matorrales, ya que algunos de ellos eran jovencitos y buscaban la forma de aliviarse. Después de mirarlos a escondidas, saciaba sus ganas masturbándose tocándose su coño muy rápidamente mientras se sobaba sus tetas de manera muy dura. Es decir mi esposa vivió una sexualidad que podríamos decir normal, en una vida de campo. No fue sino cuando viajó a una ciudad muy grande, para realizar estudios de bachillerato que conoció la sexualidad con algún noviecito. De eso también me ha contado alguna experiencia. La verdad que luego de abrir nuestra mente un poco nuestra vida sexual si bien no era la de años atrás de tornó interesante. En mi caso solía fantasear con historias de zoofilia o cuando las leíamos en internet y por unos dos años recurrimos a lectura de este tipo de materiales, llamados fantasías. Nos gustaba mucho. A ella la de zoofilia con perros , o la de hacer el amor con dos negros a mi la de acostarme con mi mujer y otra chica. Mi esposa también gustaba de fantasía de jovencitos con maduras. Eso sucedió en el transcurso de nuestras vidas cuando ella contaba 38 años. Durante algún tiempo buscaba historias de infidelidades, de cuernos, pero siempre de maduras con jovencitos. Eso por supuesto tiene una explicación, o al menos creo eso. Luego de que mi esposa obtuvo el título de diseñadora, con alrededor de 28 años le propusieron trabajar en un primero nivel de educación superior dictando las cátedras de dibujo elemental y diseños a estudiantes recién llegados a la universidad. Fue profesora por cinco años, hasta que se independizó de ese trabajo para ponernos una compañía de construcción de casas. Durante aquellos cinco años estuvo conviviendo con su tercer novio ( yo todavía no la conocía) y cuenta que alguna de sus compañeras de trabajo de molestaba, comentándole que cuando hacía los bocetos en la pizarra solía mover casi en forma escandalosa el trasero. Y que los alumnos, -muchachos de 18 años quizá 19- solía comentar de las bondades del trasero. Claro que con 28 años en esa época era un mujer con una cintura muy fina y en general delgada y estéticamente muy guapa. Clara quien se hizo amiga solía bromear que los muchachos seguramente se hacían muchas pajas en su nombre. Esta fue otra de las fantasías que muchos años después también explotamos. De hecho casi tres años utilizamos o fantasías escritas o videos con esta connotación. Una de las fantasías favoritas de mi esposa y que leíamos era la de unos jovencitos en la playa y mi esposa gozando de de o tres de ellos mientras era penetrada por todos su agujeros, O la de algún jovencito negrito, con una verga bastante bien dotada mientras follaba por el culo a mi mujer. Por mi parte me divertía buscando videos de profesoras, y luego de colorarlo en el televisor solíamos hacer el amor con este fondo y mirando con detenimiento este tipo de pornografía. También ensayamos otras variedades, por ejemplo la de vestirle a mi esposa de enfermera , de geisha ¡y de otras variedades, lo cual también enriqueció nuestra vida sexual. En ocasiones tallaba pepinillo, en forma de pene y lo utilizamos como consolador. Esta fue una etapa muy interesante, ya que probamos todo tamaño de pepinos y la pasábamos muy bien en la cama. Esto dio lugar a que adquiera con el paso del tiempo algunos consoladores y artilugios para disfrutar. Lo siguiente que recuerdo fueron las grabaciones de video que hacia de ella y que pos supuesto las guardaba muy bien, utilizando los consoladores y ropa tipo negligee de variados colores. Es decir nuestra sexualidad la asumimos de modo algo creativo, imaginativo y visual y no la pasamos tan mal.
Cuando hace dos años ocurrió algo fuera de lo común. En vista de que siempre tuvimos empelada doméstica, debido a que solíamos pasar mucho tiempo fuera de casa, alguien debía cuidar a nuestros hijos. Así que en la casa siempre hubo alguna persona del sexo femenino que se encargaba de los quehaceres domésticos.
Mercedes es la señora que llegó hace algún tiempo y si bien es una morena más alta que mi mujer y diría guapa y agradable, no se me ocurrió durante más de dos años pensar en algo con ella. Mercedes es una chica de unos 32 años y adivinaba que tenía un bonito cuerpo, aunque nuca lo quería lucir. Mas bien siempre usaba ropa muy holgada y diría que hasta se vestía feo. Es como si no quisiera mostrar su cuerpo. Mercedes tenía un hijo de 10 años fruto de una relación anterior, a quien veía cada fin de mes cuando se iba a su ciudad y en la actualidad nos enteramos que tenía una pareja a la que veía muy de vez en cuando. Alguna vez nos contó que era una relación no muy agradable ya que era una persona que bebía demasiado. En todo caso esa relación estaba por terminarse. Con el tiempo y las conversaciones un poco subidas de tono me empecé a animar por Mercedes y la veía cada vez más atractiva. Con el paso de los meses y cuando había oportunidad ella me solía comentar de su vida sexual y en mi caso le comentaba algo de lo que pasaba con mi esposa. Por ejemplo me indicó que con su actual pareja había, lo positivo es que había ampliado su mente a una sexualidad con mayor disfrute. Sin embargo en ocasiones sentía que no había mucho respeto hacia ella, ya que cuando tenía sexo y el estaba tomado licor la agredía verbalmente. Estas conversaciones empezaron subir de tono y cuando me conversaba de sus antiguas parejas y lo hacia con lujo de detalles, yo terminaba por la noche masturbando me mientras veía algún video porno de algunas chicas parecidas a ella. En una de esa ocasiones cuando mi esposa se hallaba de viaje le invité a mirar una de los videos porno y le llamó la atención, aunque no me animé a pedirla nada. Únicamente miramos una escenas subidas de tono, durante caso 10 minutos.
Al siguiente día le pregunté de cómo se había sentido y me indicó que bien y que incluso le calentó por la noche y deduje, por lo que me dijo que se había masturbado. A partir de allí aprovechaba cualquier ocasión para conversar con Mercedes de cualquier tema, pero siempre terminábamos hablando de sexo.
En esta última ocasión, sin embargo me sorprendió, cuando dio a comentó que en uno de sus anteriores trabajos, igual de empleada doméstica había tenido algún desliz amoroso con otra de las chicas que trabajaba en la misma casa. Aquello que calentó sobremanera y le pedí que me contara con ciertos detalles. En una de las noches de fiesta en la casa de sus patrones, había tenido que quedarse a terminar de asear la casa conjuntamente con otra chica, llamada Juliana y como había sobrado algo de cerveza y alcohol terminaron tomando algunas copas, en el cuarto en el que compartían dormitorio, con camas literas. Nunca habían ocurrido nada, mas allá de conversaciones típicas de mujeres; sin embargo esa noche Julia, acostada en la parte superior de la litera y Mercedes en la parte Baja empezaron a conversar, en cabes a caliente por el licor algunas de sus mutuas aventuras. Juliana descendió de la parte alta de la litera y le dijo a Mercedes que sería mejor si comentaban aquellas cosas más de cerca para poderse escuchar mejor. Así ocurrió y mientras continuaban conversando y tomando licor, cierta calentura empezó a sucedes entre las dos. Mercedes dice que en un momento ellas empezaron a acariciarse lentamente el pelo y la cara mientras una le comentaba a la otra sus historias y viceversa. De pronto y como estaban con ropa de dormir, ambas, al calor que sentía se quitaron casi toda la ropa y se quedaron en prendas interiores. Las conversaciones entre risas y el licor tomaron mayor intensidad y Juliana la empezó a acariciar los senos. Por un momento Mercedes se había sentido turbada, pero le empezó a agradar. Al poco rato y no sabe como estaban besándose apasionadamente y frotándose sus vulvas de manera alocada. Pasaron cerca de dos horas en donde pudieron explorar sus cuerpos: sus tetas sus vulvas y hasta sus anos. Mercedes recuerda haber tenido varios orgasmos al igual que Juliana.
Luego de eso tuvieron un par de encuentros más hasta que Mercedes, por una situación de problemas económicos de la familia que le contrató la tuvo que indemnizar y la despidieron. Esta situación me llevó a pensar que Mercedes tenía agrado también por las mujeres y lo primero que me saltó la idea a mi cabeza es que a lo mejor le gustaba mu mujer, ya que solía ser muy cariñosa y era notorio que tenía muchas atenciones con mi mujer. Allí entendí porque Mercedes era tan atenta mi mujer. Esa situación empezó a calentarme, ya que a los pocos días estaba recreando en mi propia imaginación como sería si nos acostáramos los tres. Mi mujer Rita, Mercedes nuestra empleada y yo. Mi menté empezó a maquinar sobre como podría terminarme acostando con las dos. Un día cuando mi esposa llegó cansada a la casa , le propuse a Mercedes que ella le de un masaje en la espalda, cuello, brazos y pues, ya que venía de realizar un viaje en auto de mas de ocho horas. Le propuse a Mercedes y ella encantada aceptó. Mi papel sería el de enseñarle la forma como tenía que hacerlo. Mi mujer aceptó gustosa y mi mujer se recostó en la cama,. Mientras le pasaba algo de linimento, agua tibia y toallas. Mi mujer estaba con la espada desnuda y tenía una faldita a media pierna. Mercedes le sacó las medias y mientras yo le colocaba el linimento y mi esposa tenía los ojos cerrados Mercedes empezó con un de los pies. Yo miraba de reojo a Mercedes y noté como le gustaba acariciar los pies. Luego le puse linimento en la espada y los brazos, mientras mi esposa disfrutaba del masaje y Mercedes empezaba masajes circulares en los brazos. Para ese momento, mi esposa tenía los ojos cerrados y disfrutaba del masaje. Cuando Mercedes me pidió más agua caliente del baño, ella ingresó conmigo al mismo, aproveché y le dije, Mercedes. Te gustaría darle unos masajes en los senos a mi esposa? . Vi como sus ojos se hicieron grandes, y me dijo, pero y como le dice a su esposa?, ¿Cómo le convence?. Le dije no te preocupes, quédate aquí en el baño y hago el intento. Efectivamente me acerqué a mi esposa y le dije Amorcito, No te gustaría que Mercedes te de uno masajes linfáticos en tus senos. Me miró sorprendida y me dijo? ¿No te molestará a ti? Yo le contesté, para nada, solamente es un masaje relajante. Rita me dijo , pero como tengo vergüenza me gustaría tener algo que cubra mis ojos para estar más relajada. Así que le amarré un pañuelo que rodeaba su cabeza y la amarré muy bien. Me acerqué al baño donde me esperaba Mercedes y le hice la señal del pulgar en alto, mientras se disponía a tocar los senos. Me dijo. Señor, por favor colóquele linimento, yo ni corto ni perezoso le coloque linimento en sus dos senos. Mercedes se acomodó a su lado derecho y yo a su izquierdo y deslizó con suavidad sus manos mientras tocaba las tetas de mi esposa. Debe ser la primera vez que una mujer toda los seños de mi esposa. Ese instante era como el soñado por mi. Pensé que en un momento dado podríamos estar haciendo el amor los tres. Con suavidad continuó masajeando los senos a mi esposa mientras notaba como Mercedes movía ligeramente sus caderas. Aproveché para ponerme detrás de ellas y empecé a tocar sus senos. Creo que ya lo esperaba. Como mi esposa era sometida al masaje de Mercedes con el antifaz en sus ojos no podía ver como yo empezaba a hurgar las tetas medianas de Mercedes, que estaban algo pequeñas pero con unos pezones endurecidos. Nuevamente la escena fue especial. Mercedes se animó y le dijo a un esposa. Señora Le voy a masajeare ahora su piernas? Mi esposa no dijo nada solo movió la cabeza afirmativamente. Así empezó, esta vez sin ungüento a hurgar lentamente las pierna de mi esposa. Empezó desde abajo y muy lentamente empezó a subir hasta la entrepierna. Mercedes me miraba como cómplice y un momento dato cuando sentimos que mi esposa estaba ya muy excitada, me dijo muy despacio ¿Señor… cree que puedo avanzar mas? Si le dije alzo. Y Mercedes empezó a hurgar sus dedos sobre la vulva. Mi mujer entre sorprendida y excitada se quitó el antifaz y dijo extasiada. Pues bien que tal si nos sinceramos y aquí mismo continuamos esta sesión sin tapujos. Me encantó que me toquen los dos. Dicho eso nos desnudamos los tres. Yo tenía una erección salvaje. Mi mujer y Mercedes me miraban y se abalanzaron sobre mi verga, prácticamente me empujaron a la cama hasta que sentí la boca de los dos en mi glande y mi tronco. Era como un sueño y allí estaba extasiado mirando a las dos hembras mamándome alternadamente. De allí pasamos a disfrutar toda una tarde. Hicimos decenas de posturas, folle la vulva de las dos, lamí sus coños, que los puse a mi disposición mientras tenían orgasmos casi conjuntos. Chupe cuatro tetas a la vez. Hicimos tantas variedades de posturas, terminé besando cada parte de sus cuerpos, sin dejar prácticamente nada. Incluso sus anos. Finalicé rompiéndole el culo a Mercedes, sin ninguna compasión. Claro que también lo hice con mi mujer. De allí en adelante, y cuando es posible nuestra empleada Mercedes nos acompaña en nuestra aventuras sexuales aunque también me he enterado que en varias ocasiones las dos se dedican la una a la otra a tener sexo lesbiano. Las próximas aventura ya las detallaré.


Alex 1990




 



Relato: Mi mujer y la empleada
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