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Relato: Los Contratistas

Relato: Los Contratistas

  HISTORIA REAL

Hay algo que quiero contarles desde hace tiempo, no he tenido el valor de contárselo a nadie ni siquiera a mi sicóloga ya que me da pena y un poco de miedo. Es más pena que miedo, la verdad es que no quiero que nadie de mi familia se entere. Se trata de lo siguiente.
Empezamos por mi nombre, me llamo Sarahi, actualmente tengo 16 años, deje la preparatoria y el trabajo que tenía porque estoy embarazada desde hace 8 meses. Si, es muy estúpido que este embarazada a tan corta edad, pero a veces así pasan las cosas o es el destino el que nos trata así. Todo el mundo se pregunta quién es el padre de mi bebe, no es que no quiera contarles pero la verdad por eso me da pena contarles. Todo me ocurrió en un solo día, me ocurrió por inexperta, por caliente. Verán, cuando comencé a descubrir las cosas del sexo y esas cosas siempre pensé que mi primera vez sería con mi novio, y ya muy cerca del altar. Parece de cuento de hadas pero así pensaba en mi dulce inocencia, más nunca pensé que sería de esta manera. Siempre me decían que era muy linda, que mis ojos marrones cautivan, que mi cabello castaño claro es muy lindo. Les tengo que contar que tengo o tenía un buen cuerpo. Para mis 13 años empece a desarrollar lo que ahora tengo, un buen busto, 87 centímetros que muchos dicen que son perfectos. Cintura pequeña, 50 centímetros. Mis caderas miden 85 centímetros y de estatura mido 1.60 metros. Mis amigos y familiares decían que tenía que escoger bien con quien tendría mi primera vez ya que como todos saben una jovencita como yo tiene un preciado tesoro que nunca se recupera, hablo de la virginidad. Pero pasemos a la historia, que se que se mueren por saber.
Enfrente del lugar donde trabajo hay una fábrica de productos de belleza, es una empresa muy grande y reconocida mundialmente. No se muy bien como sea la organización dentro de la fábrica pero se que hay empresas contratistas que trabajan como externos. Esos contratistas son hombres y mujeres que les brindan un servicio a la industria y entran y salen dependiendo el trabajo. Muchos de ellos vienen a la papelería a sacar copias o imprimir hojas ya que también tenemos computadoras. He hecho amistad con muchos de ellos y a decir verdad uno que otro me ha gustado como para tener algo más que una amistad pero eso me pasaba con los jóvenes ya que los señores mayores no me atraían mucho hasta ese día.
El día que todo cambio fue uno cuando un grupo de señores que trabajaban para la empresa vinieron a la papelería a imprimir folletos de propaganda para repartirlos a otras fábricas. De inmediato los 4 señores comenzaron a adularme, de manera discreta ya que mi jefe estaba cerca y se vería muy mal que se propasaran conmigo. A mi me gustaba ya que estaba en la edad en que sólo quería que me piropearan. Siempre he sido muy coqueta, desde niña he tenido la gracia de llamar la atención de los hombres, y cuando cumplí 13 tuve mejores motivos para hacerlo ya que fue cuando mi cuerpo tomó las formas que ahora tengo. El nombre de los cuatro sujetos no los supe en verdad, pues sólo se llamaban por apodos. Había uno que le decían "El Pollo", otro era "La Rana", " El Oso" era otro y "El May" era el último quien por cierto era quien más me piropeaba. Me decía que era muy bonita, me preguntaba si ya había encontrado novio y otras tantas cosas. "El May" era un hombre como de 50 años, complexión física robusta y fuerte, ya tenía algunas canas pero mantenía cierta juventud en su actitud que me gustaba y por ello platicaba con él. Otro que también me caía muy bien era "El Pollo", él tenía como 45 años, él era el bromista, siempre decía chistes y hacia bromas. Me decía que mis ojos le gustaban, que ojalá siempre lo miraran. Él era más delgado pero igual tenía mucha fuerza y un gran cuerpo. "El Oso" era un tipo gordo, alto y también muy fuerte, era moreno y muy serio. No hablaba mucho, por eso siempre observaba y reía cuando alguno de susbamigos le hacían una broma. "La Rana" era algo extraño, era el tipo menos agraciado, tenía como 50 años también pero parecía de más edad. Era flaco, se le podían ver los huesos del cuerpo y su cara estaba algo demacrada. Ellos dos eran más serios pero igual me trataban bien. "El May" y "El Pollo" a veces me invitaban a fiestas o simplemente a dar una vuelta por ahí, yo me negaba pues pensaba que merecía tener algo mejor que ellos. Mi jefe me decía que tuviera cuidado de que hablaba con los señores, cómo y porqué lo hacía pues al final de cuentas ellos eran adultos y yo era una adolescente que recién había entrado a la preparatoria. Ellos ya estaban maleados y yo era muy inocente. Aún así no dejaba de platicar con ellos. De reírme con sus bromas y agradecer sus halagos.
Un día encontré al "El May" llegando a su trabajo, yo iba a abrir la papelería cuando nos encontramos de frente. Nos saludamos y sin pensar acerque mi cara a la suya y le di un beso en la mejilla. Él no se lo esperaba así que se quedo frío por la impresión. Se fue a su trabajo y yo abrí la papelería. A la hora de la comida "El May" paso a saludarme de nuevo y nuevamente al vernos le volví a dar un beso. Era al único a quien saludaba así cuando lo veía, él me inspiraba algo para hacerlo, quizá era cierta atracción porque me gustaba su forma de ser y las cosas lindas que me decía. "El May" también podía entender que yo tenía cierto aprecio por él y por ello su insistencia de salir conmigo era mayor. Tuve qué negarme varias veces pero el día de San Valentín fue inevitable puesto que ese día estaba muy desanimada pues no había conseguido un novio. Si, suena extraño pero es verdad, ni con toda mi belleza había podido conseguirme un novio, mis amigas si tenían y esa noche yo no iba a poder ir a la fiesta de un amigo por la razón de que iría sola. Estaba algo desanimada y cuando "El May" fue a verme a la papelería lo noto.

- Hola niña - me saludo mientras se escarbaba los dientes después de haber comido
- Hola - respondí en las nubes
- ¿Qué tienes, bonita? - me pregunto
- Nada - le respondí con desanimo
- ¿Cómo que nada? Te ves muy triste, hoy no es día para que estés así. No me digas que te peleaste con tu novio
- Si lo tuviera... - le respondí algo frustrada
- ¿No tienes novio? Tu siendo tan linda no tienes novio. Hay viejas horribles que tienen novio y hasta se pelean por ellas. Y me dices que tu no tienes novio - cuestiono sorprendido
- Aunque no lo crea, así es
- Con razón estas triste. Pero no te desanimes, hay muchos que quieren salir contigo pero quizá no se atreven a pedírtelo
- Dígame en donde
- Bueno, yo te he invitado a salir varias veces y no has aceptado. ¿Por qué? - me pregunto
- Ay, es que... Ya sabe
- Ah, porque yo soy un señor que podría ser tu papá. Por eso
- Si. Claro que me gustaría salir con usted, pero ya sabe como es la gente. Y cuando les pida el permiso a mis papás, el problema que va a haber
- Si, te entiendo. Pero mira, el permiso te lo puedes saltar, les dices que vas a otro lugar y listo, ni van a sospechar. Y sobré lo que opine la gente no te preocupes, a nadie hay que darle explicaciones sobre lo que somos

La verdad la invitación era tentadora, era San Valentín y yo no tenía plan, estaba sin nada que hacer y a parte de todo era viernes. Quería evitarme algún tipo de castigo de mis padres pero mis ganas de salir eran mayores. Tal vez lo que no me agradaba mucho era con quien, la verdad no sabía que iba a hacer en una cita con un señor de 50 años que efectivamente podía ser mi papá o hasta mi abuelo. Pero bueno, lo que yo quería era salir y distraerme un poco.

- Bueno. Pero sólo un momento - acepte relajada
- Perfecto. Te aseguro que te va a gustar - respondió - ¿Dónde nos vemos?
- Aquí. Si me busca en mi casa va a haber problemas. Es más, mejor nos vemos en la otra esquina, no vaya a ser que mi jefe también se ponga loco - le sugerí
- Entiendo. Entonces vengó por ti a las 7 - mientras se despedía con el acostumbrado beso

Esa tarde estaba muy nerviosa, en la papelería no había cosa que no hiciera torpemente y mi jefe se molesto y me mando a casa más temprano. Eso me beneficio pues pude ir a bañarme y cambiarme de ropa. No sabía que era exactamente lo que íbamos a hacer "El May" y yo, ni a que lugar íbamos a ir. Supuse que como íbamos a ir de noche tendría que usar un atuendo nocturno así que me puse un vestido negro sin tirantes, unos zapatos bajos sin calcetas ni medias para evitar el bochorno y el cabello recogido en un chongo con una trenza de lado. Parecía una chica sería sin caer en lo vulgar. Como sí fuera ir a una fiesta con las amigas y no a una cita con un hombre de 50 años. A las 6:30 de la noche salí de mi casa diciéndoles a mis padres que iría a casa de una amiga, al principio no me creyeron pues me veían muy bien vestida para ir a visitar a mi amiga así que tuve que decir que podían llamar a sus padres a la hora que quisieran y les di el número de un celular que me compre a escondidas de ellos. Además les hice jurar que llegaría a las 11 de la noche por mucho, algo que creí viable pues no creí que mi cita con "El May" durara mucho. Cuando al fin pude salir de casa me dirigí rumbo a la papelería en donde trabajaba y me pare en la esquina siguiente. Parada ahí sentí una extraña sensación sobre mi, como si yo fuera una prostituta que espera por un cliente. Para mi fue algo extraño estar parada en esa esquina, esa idea me parecía probable pues no me veía nada mal por mi vestimenta, y claro que llamativa incluso para las conductoras. Pensé en moverme de ahí, no fuera a ser que me confundieran con una de esas mujeres, eso pensaba cuando justo en ese momento un auto se detuvo a mi lado. La ventanilla se bajó y desde dentro vi una cara conocida. Se trataba de "El May", había llegado puntual a la cita con todo y auto lavado. Al saber que era él sonreí, un poco de alegría al saber que era él y no algún otro tipo que pensara que yo me dedicaba a otras cosas solo por el hecho de estar parada en una esquina. Me subí a su auto, un auto viejo aunque no un clásico, lo salude con el típico beso que nos dábamos y con una sonrisa. "El May" se daba un banquete visual con mi atuendo, no quitaba la vista de mis piernas y cuando descubrió mi escote se perdió por completo. En cambio yo no podía admirar más de él, como recién había terminado de trabajar llevaba su ropa de trabajo, se veía algo sucio del cabello aunque su cara parecía estar limpia.

- Te ves hermosa - dijo tartamudeando
- Gracias - le respondí serena
- Vaya, no me la creo que hayas aceptado salir conmigo -exclamaba
- Bueno, fue por su insistencia. El que persevera alcanza
- Vámonos, me imagino que tienes que regresar temprano a casa
- A las 11 - le dije
- Tenemos 4 horas así que a divertirnos

"El May" puso marcha y tomamos la avenida. Manejo por unos minutos y llegamos a un restaurante, me adivinó el pensamiento pues tenía hambre y no había comido nada por estar arreglándome. Cenamos muy a gusto, yo algo ligero y saludable pues me preocupaba cuidar la figura. "El May" ceno carne pues un hombre de su tamaño no podía satisfacerse con ensalada. Platicamos de cosas que nos pasaban a diario, me contó algunas cosas personales como que se había separado de su esposa hace poco y estaba en trámite su divorcio. No sabia por que me lo contaba, saber eso me tenía sin cuidado pero a él le pareció un dato importante que yo debía saber. En cambio yo me reservé más, "El May" ya sabía muchas cosas de mi, conocía mi edad, mi estado civil, sabía donde trabaja, que y dónde estudiaba, sabía de lo rígidos que eran mis padres que por cierto también ya sabía sus nombres. Sólo le faltaba descubrir que día tenia mi menstruación. Con el paso del tiempo y algunas limonadas tuve que ir al baño, al volver a la mesa encontré a "El May" hablando por teléfono. No alcance a escuchar toda la conversación pero lo último que alcancé a oír decir fue el principio de lo que iba a pasar.

- No se, voy a tratar de convencerla. Yo les aviso - dijo presuroso para terminar la llamada - Ya volviste Sarahi
- Si. ¿Con quién hablabas? - pregunte extrañada
- Con los muchachos del trabajo, se enteraron que aceptaste salir conmigo y andan preguntando como nos va
- Ah. Alcance a oír que les decías que ibas a convencerme de algo. ¿Qué cosa?
- Ah, nada. Lo que pasa es que ellos tampoco tienen pareja y se fueron a celebrar el día del amor y la amistad entre ellos a un bar. Y me dicen que vaya pero les digo que no puedo ya que estoy contigo. Y me dicen que te lleve pero no se puede porque eres menor de edad - explico
- Ah. Pues sí quieres ir ve
- Como crees. Y dejarte aquí. ¿Quien te va a llevar a casa?
- No se, tomo un taxi
- No mi niña, que van a decir tus papás. Además nos quedan dos horas, no nos vamos a poder divertir mucho rato
- Por eso te digo que vayas tu solo
- En todo caso me gustaría ir contigo
- Pero si no puedo entrar - recalque
- Bueno, de eso no hay problema. No parece que tengas 15, como eres alta pareces de 18. Además ya tienes todo el cuerpo de una mujer, nadie se va a andar fijando que edad tienes

Esas últimas palabras fueron las que me convencieron y hasta me excitaron, muchos me trataban como una niña aún, mis padres me decían que tenía que madurar, pero escuchar las palabras de "El May" opinando acerca de mi cuerpo y lo atrayente que le parecía no podía estar más agradecida con él. Sabía que quería cortejarme pero no creí que lo hiciera tan descaradamente.

- Entonces hermosa. ¿Vamos?

Ante su mirada no podía negarme, su sonrisa y su poder de convencimiento. Salimos del restaurante y subimos al auto. Al hacerlo me dio la mano para que yo subiera, era un caballero. Manejo por varios minutos y mientras cambiaba de velocidad al mover la palanca hacia todo lo posible por rozar la falda de mi vestido e intentar tocar mi pierna. Yo al principio me puse nerviosa por eso, pero con lo avanzada que iba nuestra amistad fui perdiendo el miedo y la pena. Deje que acariciara la tela de mi vestido y casi al llegar al bar deje mi pierna muy cerca de él para que se deleitara con la suavidad de mis piernas. Al sentir sus dedos gordos y ásperos cerca de mi muslo experimente otra sensación, algo anormal que me hizo acalorarme y resople.

- Hace calor. Ahorita nos refrescamos muñequita
- Un poco - le respondí nerviosa
- ¿Quieres hablarle a tus padres?
- No, si los llamo me van a decir que ya me regrese. Mejor los llamo después, cuando ya sea hora
- Esa voz me agrada - señalo

Al fin llegamos al bar, un bar feo y lúgubre escondido entre los callejones de lo que parecía ser un barrio popular. Por ir ocupándome de lo que me trataban de hacer las manos de "El May" no me di cuenta que camino tomamos y adonde fuimos a parar. Al llegar me sorprendió el sitio pues no sólo admitían a menores de edad si no que los mismos empleados eran jóvenes como yo. Aunque yo parecía tener más años de los que tenía como decía "El May" era evidente que mi inexperiencia me iba a delatar. Había personas de todo tipo, pero la mayoría eran hombres que iban acompañados por prostitutas. Quizá yo no parecía ser una de ellas si me comparaba y me ponía al tu por tu con ellas, junto a "El May" parecía que yo era su hija y por que no hasta su nieta, parecíamos todo menos una pareja de amigos. De alguna forma, me imagino que por dinero, "El May" consiguió meterme al bar, me tomo de la mano y casi me abrazo para aparentar que éramos algo más que amigos. Al sentir sus brazos y sus manos sobre mi cuerpo una sensación extraña recorrió mi cuerpo y una corriente eléctrica sobresalto mi espalda. En ese momento supe lo que era un hombre, supe cuanta fuerza pueden tener al estar abrazando a una mujer y cuanta delicadeza empeñan en ello. "El May" era un clásico macho que le gustaba acompañarse de mujeres, entre más putas mejor, ahora era mi turno de ser su hembra. Rápidamente encontramos a los otros chicos, "El Pollo" haciendo bromas como siempre, "El Oso" tan serio, "La Rana" ya un poco alcoholizado.

- Si la trajiste desgraciado - aplaudía "El Pollo"
- La convencí. Pero sólo viene por un rato, a las 11 hay que llevarla a casa
- Entonces a brindar, por nuestra amiga Sarahi

Los chicos pidieron una ronda más de cervezas, me dieron la mía pero no la quise probar hasta después. Al principio comenzamos a platicar, risas y algunas carcajadas salían de mi ante sus chistes, "El May" y " El Pollo" eran hombres virtuosos que además de simpáticos era interesantes, su plática era fluida y no aburría. Comenzaba a enamorarme de "El May", si, era una locura pero sentía cierta atracción por él y tan sólo por mirar sus labios moverse y refrescarse con la cerveza fría sentía muchas ganas de besarlo.
En un bar la actividad idónea es beber, beber y olvidarte de las penas, de los prejuicios y de los problemas. Basta comenzar con el primer trago para perder la mente, para dejarla libre y empezar a imaginar, deshinibirse y destapar la verdadera personalidad. Los chicos pedían más cervezas y yo no podía terminarme la primera. Para la segunda ya me sentía algo mareada, y ellos lo supieron aprovechar.

- ¿Qué tienes muñequita? - me preguntaron tiernamente
- Es que estoy algo mareada. Creo que ya bebí demasiado
- ¿Quieres que te llevemos a casa?
- No, aún es temprano - respondí para que vieran mi disposición
- Bueno, mejor hay que parar. Vámonos muchachos, vayamos a otro lugar

"El Pollo" pago la cuenta y nos marchamos. Yo me subí al auto como copiloto, atrás iban "El Pollo, "La Rana" y "El Oso". "La Rana" iba dormido, el alcohol lo embriagó tanto que ni siquiera llego por su propio pie al auto. En cambio "El Pollo" iba con mucha energía, seguía diciendo muchas cosas y haciéndome reír, para las 11 de la noche el tráfico nos sorprendió en la avenida y no pudimos llegar a nuestro otro destino.

- ¿Qué hacemos? Te llevo a casa - pregunto decepcionado "El May"
- ¿Cómo la vas a llevar si aún la noche es joven?
- "Pollo", le dieron hasta las 11 y mira que hora es. Todavía desde este punto hasta su casa han de ser más de dos horas
- Pues que llame a su casa y les diga que va a llegar tarde
- Eres muy mala influencia para ella "Pollo". ¿Qué dices Sarahi, que hacemos?

La verdad es que me estaba divirtiendo con ellos, además nunca había salido de noche ni había tenido una aventura así en mi vida. La adrenalina por saber y experimentar más me obligaba a decir si a todas sus peticiones.

- Bueno. Pero lo que pasa es que les dije a mis padres que iría a casa de una amiga, si les llamo tengo que fingir que estoy en su casa y seguramente van a querer hablar con los padres de mi amiga para preguntarle a que hora me van a llevar - explique
- Eso no es problema, aquí "El May" puede hacerse pasar por el papá de tu amiga

Sin duda "El Pollo" tenía muchas ideas, la mayoría de ellas maléficas para portarse mal. A mi me parecía buena idea, de todas maneras mis padres me iban a castigar. Tome mi celular nuevo y marque a mi casa. De pronto la voz imperativa de mi madre ordenandome que me regresara a casa como fuera pero ya. Yo le explicaba que no podía, que por la hora no encontraría transporte y además mi amiga; a quien llame Fátima, me había pedido que me quedara a dormir. A mi madre le pareció una barbarie la idea así que pidió hablar con la madre de Fátima.

- Ella no esta - le respondí temerosa de que descubriera mi mentira
- ¿Cómo que no esta? Entonces quien las a vigilar
- Esta el padre de Fátima. Su mamá salió también
- Bueno, entonces pásame al señor

"El May" tomo el teléfono, puso cara sería y profundizo su voz para oírse preponderante. Mientras los otros estaban callados pero muriendo de risa.

- Diga... Si, él habla... Si, mi hija le pidió que se quedara, por mi no hay ningún problema... Ya sabe como son las niñas, aún quieren divertirse... No se preocupe, yo mismo la llevo a casa mañana temprano... Un placer, buenas noches

La jugada había salido perfecta. Los chicos celebraban la actuación de "El May" como si hubiera sido de telenovela. Apenas salimos del tráfico y ya tenían pensado a donde ir. Nuevamente me quede atónita al ver el lugar al que habíamos llegado, para entrar utilizamos el mismo método que el bar. Me imagino que saben que lugar es, uno donde hay chicas bailando sobre una plataforma agarradas de un tubo y haciendo piruetas y poses provocativas y escasez de ropa. Ya había visto eso en las películas pero nunca lo había visto en vivo. Peor aún, nunca con esa compañía.

- No te pongas celosa Sarahi, estas mujeres no tienen ni la mitad de bueno de lo que tienes tu - dijo "El Pollo" sonando un poco grosero

"El May" le dio un codazo a su amigo advirtiéndole que no se propasara conmigo. Pero lo que hizo "El May" era más grave que lo que me había dicho "El Pollo". Él me rodeo con sus brazos por la cintura y coloco su mano sobre mi cadera. Con la otra buscaba mi pierna, la misma que me había tocado en el auto antes de llegar al bar. Yo no supe que hacer, me quede inmóvil dejándolo hacer lo que quería mientras mis manos sudaban y no hallaban lugar. Cuando tocó mi pierna comencé a transpirar más, a respirar agitada y sentir calor. "El May" conoció mi pierna entera hasta mi muslo y por que se lo impedí no llego más lejos. Estaba nerviosa por lo que pasaría después, ya sabía que algo iba por otro camino cuando entramos a ese tablee dance, pero debí imaginarme lo peor desde que acepte salir con ellos. Ya no había marcha atrás, o hacia lo que "El May" quería o quien sabe que cosas me harían. A pesar de que se consideraban mis amigos, sus verdaderas intenciones iban a mostrarse. "El May" seguía tocando mi pierna y quería conocer la otra, "El Pollo" miraba con admiración los movimientos de las bailarinas en la pasarela pero cuando vio la revuelta que "El May" y yo traíamos ignoro a las chicas del burdel y se fijó en nosotros. "El Oso" veía a distancia pero no se inmutaba entre vernos a nosotros o a las teiboleras. "La Rana" seguía bebiendo, al parecer esa fecha le traía malos recuerdos.
"El May" y yo seguíamos en lo nuestro, pensé que lo mejor sería cooperar con él y la verdad yo quería hacerlo, mi deseo por besarlo se cumplió cuando levanté mi cara y me encontré con sus labios. Él me recibió con gusto, pero más que eso con lujuria pues metió su lengua dentro de mi boca y la exploro como un gusano. Era la primera vez que alguien me besaba así, y al sentirlo tuve otra descarga eléctrica en mi espalda que me hizo arquearme y apoyar mis manos sobre su cuerpo. Esa fue una señal para él de que yo aprobaba lo que me hacía y que podía hacerme más. Entonces sin miramientos ni permiso metió sus manos a mi vestido y acaricio mis muslos y la entrada de mi vagina por encima de mi ropa interior, que por cierto me había olvidado que llevaba una pequeña tanga morada muy pequeña y que casi no me cubría nada de las nalgas, apenas lo necesario, que inconscientemente me había puesto sin imaginarme lo que haría esa noche. "El May" quiso explorar mi pecho y no le fue difícil pues sólo le bastó bajar un poco el sierre de mi vestido para descubrir mis senos. Al verlos, los 3 hombres se perdieron, mis senos blancos y de pezones rosados los hipnotizaron y parecía que no había nada más a su alrededor. Incluso algunos otros clientes del burdel dejaron de mirar a las bailarinas exóticas para verme a mi. Yo ya respiraba raro, me faltaba el aire y sudaba frío, nunca había estado en una situación así, nunca había estado semidesnuda y siendo observada por muchos hombres. Quizá el único que no me miró fue "La Rana" porque estaba tan ebrio que ni siquiera sabía en donde estaba y lo único que buscaba era otra botella. Al estar desnuda del pecho "El May" no resistió tocar mis senos y darse un banquete con ellos, los acarició, los palpo, jugo con mis pezones que poco a poco iban poniéndose duros, y estuvo a punto de acercar sus labios para probarlos cuando un hombre se acercó.

- Caballero. Si no consume la mercancía de nuestro negoció le pido que se retire. Vaya a un hotel para estar con su acompañante - le dijo a "El May"

¿Un hotel? Jamás se me había ocurrido ir a un hotel con él, ni siquiera había pensado ir a un bar y ahora la idea de ir a un hotel era latente.

- ¿Quieres ir muñequita? Nos la vamos a pasar muy bien - me pregunto "El May" con una mirada suplicante

Ante su cuestionamiento no supe dar una respuesta oral, quería decir si pero al mismo tiempo quería decir no. El miedo me invadió y ante mi silenció la respuesta se dio sola.

- Entonces vamos. "Oso", despierta a "La Rana" y paga la cuenta. Manejas tu "Pollo", ya sabes a donde ir - ordeno "El May" como si antes ya lo hubieran planeado.

"El May" subió el sierre de mi vestido cuidando que mis senos quedarán perfectamente acomodados dentro, por supuesto que los toco antes de guardarlos. Me acomode la falda y me acomode el cabello, no me había dado cuenta que ya me había despeinado por los besos dramáticos que le había dado a "El May". "El Oso" pagó el consumo de botellas y cigarrillos y luego tomo a "La Rana" para ayudarlo a levantarse. Salimos del burdel con las miradas de todos sobré nosotros, bailarinas y otros clientes parecía que se morían de envidia por el espectáculo que habíamos dado. Ya me imagino a las bailarinas que danzaban y danzaban y conseguían muy pocos clientes, mientras que yo con sólo un vestido corto había conseguido más hombres que ellas. Y ya me imagino a los caballeros, deseándome y deseando estar conmigo, acariciar mi piel juvenil, tocar mis carnes frescas. Que les regalará al menos 15 minutos de mi vida. Pero esa suerte la tuvieron otros.
Subimos al auto, ahora "El May" quiso ir conmigo al asiento trasero en donde "La Rana" dormía a nuestro lado, yo en medio de los dos. "El Oso" de copiloto y "El Pollo" de conductor quién se daba prisa en llegar a nuestro próximo destino. Mientras, atrás "El May" y yo seguíamos en lo nuestro, besos, caricias, tocamientos en donde no debían de estar las manos. Ahora era yo quien exploraba a ese hombre, comencé por su pecho, su estómago, al sentirlo lo percibía más fuerte de lo que había sentido cuando me abrazo, cuando llegue a sus piernas me sentí diminuta a su lado pues sus muslos eran 3 veces más grandes que los míos. Y justo cuando creí que no encontraría algo más grande, alguna sorpresa inesperada, con mis pequeñas manos palpe su miembro ya erecto y palpitante.

- Ya lo encontraste preciosa. ¿Sabes por que está así? - pregunto excitado
- No - respondí inocentemente sabiendo de ante mano la respuesta
- Por ti. Por tus hermosos senos, por tus riquísimas piernas. Por tus labios tan sexis...

Y mientras decía eso "El May" iba desabrochando sus pantalones, poco a poco los fue bajando hasta que de momento dejo salir una serpiente que poco a poco iba alzando. Nunca había visto un miembro en vivo, había visto porno un par de veces pero nunca en presencia. Mi reacción fue temeraria, obvio que me asuste y sentí un hueco en mi estómago, pensé en todas las cosas que me habían dicho mis padres acerca del sexo, de amigas y familiares pero nada era como eso, tenía que vivirlo para saber de que hablaban. Cuando "El May" término de bajar sus pantalones puso su mano en mi cara y acaricio mis mejillas, paso su pulgar sobre mis labios y lo introdujo un poco anunciando la idea que tenía en mente.

- ¿Te gustaría probarlo? - pregunto ansioso
- No se - le respondí dudosa
- Te va a gustar. Sólo una probada, si no te gusta no lo hacemos más. Pero si te gusta, vas a tener que hacerlo bien - me propuso

La poca luz que había en el auto no me dejaba mirar bien pero por lo poco que pude observar fue interesante. Mire su miembro, un falo con la punta brillante, cálculo que tenía al menos 18 centímetros y de grosor 3 o 4. Al mirarlo así lo único que hice fue relamer mis labios como si se me antojara en verdad como cuando ves un delicioso postre. Esa acción fue la señal para "El May" de que aceptaba su propuesta y se acomodó mejor para que yo pudiera inclinarme. Me incomodaba tener a "La Rana" detrás de mi con mis nalgas expuestas si tan sólo levantaba la falda de mi vestido. Pero él iba tan dormido que lo único que hacia era roncar. Entonces me recosté un poco, ya iba preparando mi boca para hacer la degustación pero "El May" me detuvo y lo que hizo fue guiar mi mano. Toqué la punta, sentí una cabeza gruesa y grande, de ella brotaba un líquido transparente que ya sabía que era y al tocarlo descubrí que también hervía. "El May" tomo mi mano y la coloco sobre el cuerpo de su miembro el cual cabía en mi mano, quería que lo masturbara y me enseño como hacerlo. De arriba a abajo, lento al principio pero con firmeza. Así estuve 2 minutos hasta que yo misma me atreví a ir por más, incline mi cabeza hacia su miembro tratando de encontrarlo al contacto con mi lengua, lo encontré fácil pues desde lejos se podía sentir el calor radiante del falo. "El May" dio un suspiro y se preparó para disfrutar, y también yo porque en cuanto probé aquel trozo de carne me hice de una adicción. Su sabor era único, su textura, me impresionaba su dureza, su firmeza y su sensibilidad, apenas lo rasgaba con mis dientes y "El May" lanzaba un gemido. Dentro de mi boca lo mantuve por unos 10 minutos, con mis labios rozaba el glande como sí besará a un tierno niño. Entonces llegamos a nuestro destinó, un hotel de paso en donde terminaríamos el día e iniciaríamos uno nuevo.

- ¿Lo van a hacer aquí o allá adentro? - nos pregunto "El Pollo" también muy excitado por el espectáculo que pudo ver por el retrovisor
- Vamos a la habitación muñequita, ahí estaremos más cómodos todos - me pidió "El May"

¿Todos? Vaya, aquello se ponía cada vez peor. Yo tenía pensado sólo estar con "El May", hacerlo con él y quizá con "El Pollo" que eran los que más me agradaban, pero ni loca me iba a meter en la cama con "El Oso" y mucho menos con "La Rana". Tenía pensado hacer algo para evitar esa situación y la única manera era entregarme en pleno a "El May" y que me dejara agotada para que los demás me tuvieran compasión y me dejarán ir. También pensé en quejarme tan agónicamente para que ellos se compadecieran de mi.

- Suban, yo pagó la recámara - anuncio "El Pollo"

"El May" me tomo del brazo y me guió por los pasillos, conocía el camino de memoria pues era evidente que era un visitante frecuente del motel. Subimos por las escaleras ya que el elevador no servía, me envió por delante y muy curioso fue alzando mi vestido para ver mis nalgas, se regocijó al ver mis piernas desnudas y el hilo de mi tanga morada. Detrás de nosotros venían "El Oso" y "La Rana" quien ya llevaba una borrachera fulminante. Llegamos a otro pasillo, más oscuro y sucio, era el último piso pues ya no había otra escalera. Seguimos caminando hasta que llegamos al fondo del corredor, donde casi no había luz ni aire.

- Llegamos al matadero mi "May"
- le dijo "El Oso" a su jefe
- Llegamos. Llévate a "La Rana" al baño, que se duerma allá. La cama la vamos a ocupar nosotros

Y mientras "El Oso" se llevaba a su amigo, "El May" desabrochaba nuevamente mi vestido, descubrió mi espalda y comenzó a besar mi cuello. Mi cabello le estorbaba así que lo hizo todo para el frente. Beso mi espalda desnuda, sentí sus manos en la cintura y poco a poco fue bajando mi vestido hasta dejarlo caer al piso. Entonces vio mi tanga morada y se volvió loco, comenzó a acariciar mis nalgas y a besar con desesperación mi cuello. Yo estaba excitadisima, también quería tocarlo y besarlo, quería que me explorara y explorarlo como lo estaba haciendo en el auto. Me acerque a su cara y comencé a besar sus labios, él me recibía pero estaba más atento a mis glúteos.

- Oiga "May", ¿no va a compartir? - pregunto "El Oso" al volver del baño y con la mirada puesta en mi culo
- Cállate, déjanos tranquilos. Espera tu turno - le contesto "El May" a su socio

Ya era un hecho de que la noche sería larga, que no sólo estaría con "El May", y que harían conmigo lo que ellos quisieran. Lo mejor era cooperar, y tratar de disfrutarlo.
"El May ya estaba todo en éxtasis, había manoseado mi cuerpo hasta donde pudo, poco a poco me fue empujando hacia la cama y al llegar al borde me empujo, caí de espalda suavemente, pero él me levanto para quedarme sentada.

- Teníamos algo pendiente. ¿Te acuerdas? - pregunto el hombre mientras se volvía a bajar los pantalones. Su erección no había desaparecido, pero ahora con más iluminación pude darme cuenta que no era tan grande como pensé. De todas maneras fue difícil ponerlo en mi boca, primero lo bese, luego jugué con él, "El May" hacia algunos movimientos como si quisiera cogerme la boca y cuando entendí lo que quería lo pude hacer. 15 centímetros de carne caliente y palpitante entraban y salían de mi boca como si me la estuviera cogiendo, me faltaba el aire, a él le sobraba pues gemía demasiado, 10 minutos más y de pronto un líquido caliente inundo mi boca. Al gusto me desagrado, tenía un sabor salado y apestaba a pescado, casi lo vomite junto con la cena que horas antes había comido. Él se río, le parecía divertido como intentaba sacar de mi boca su sumen espeso y amarillo, mal oliente y viscoso.

- Ya muñequita, ya te acostumbrarás al sabor - me dijo tratando de insinuar algo
"El May" se subió los pantalones y me dio una pequeña palmada en la cara como una cachetada, una señal de que me había portado bien. Entonces salió del cuarto, me dejo sentada en la cama sin darme alguna explicación de lo que iba a pasar. Un segundo después la presencia de "El Pollo" me confirmo mi sospecha.

- Hola preciosa, ¿te estas divirtiendo? - me preguntaba mientras iba preparando su falo para que yo hiciera mi labor.

Entonces se acercó, tomo la misma posición que "El May" tomo y acerco su pene a mi boca, tampoco nada que admirar por cierto. Como había sido antes, el juego y las caricias con los rozamientos me permitieron lubricar el falo para que entrara a mi boca. Adentro y afuera, afuera y adentro, lo mismo que había hecho "El May" me estaba haciendo "El Pollo" excepto lo último, al eyacular sacó su pene de mi boca y dejo caer los chorros de semen sobre mi cara. El líquido cayo sobre mis ojos, casi se metió a mi nariz pero la mayor parte cayó sobre mis labios. Invariablemente el jugo llego a mi lengua y nuevamente me lo trague, excepto que este no me desagrado, al contrario, lo saboree con gusto. "El Pollo" lanzo un último suspiro, al eyacular libero toda su potencia y doblo sus rodillas, extenuado me dio las gracias con un apretón de pezones. Sin decir nada salió del cuarto y dejo entrar a "El Oso", entonces mi voluntad empezaba a cambiar porque "El Oso" era un hombre que no daba mucho a desear. Sin embargo, las apariencias engañan.
"El Oso" entro y no dijo nada, se bajó el pantalón y preparo su erecto miembro para que yo lo deglutiera, al verlo me quede asombrada, era más grande que el de "El Pollo" y el de "El May", calcule que alcanzaba los 20 centímetros aunque sólo era una aproximación. Por supuesto que me costó más trabajo ponerlo en mi boca, lo llené de saliva todo lo que pude para que entrara al roce pero el diámetro era inaguantable. Al abrir mi boca al máximo sentí como mi quijada iba a romperse, entonces "El Oso" entendió que no podría hacerle el oral así que utilizo otra parte de mi cuerpo para alcanzar su orgasmo. Tomo mis senos y los amaso, luego su pene lo masturbó un poco y puso mis manos en mis senos formando con ellos un canal diminuto ente ellos. Puso su pene entre ese canal apretado que formaban mis senos y comenzó a masturbarse con mis pechos. Eso me excito más, ya no sólo había sentido un miembro masculino en mis labios si no que también sentía la temperatura del falo en mi cuerpo, en mis senos, cerca de mi estómago porque las dimensiones así lo marcaban.

- Esta muy grande - le dije a "El Oso" mientras cada vez me raspaba el pecho con su pene grueso y baboso. Él no dijo nada, sólo se dedicó a masturbarse con mis senos

A mi me pareció algo grosero, era un buen cumplido el que le estaba haciendo y él nunca lo agradeció. Si era un hombre muy serio, pero al menos debió responderme. Pero su grosería se la perdone cuando por fin después de 15 minutos el hombre eyaculo, lo hizo a raudales, en gran cantidad. Los chorros de semen cayeron en mi cara que por su densa consistencia cayeron a mi pecho. Mis pezones se cubrieron de blanco, en mi boca también había restos de esperma y todo eso lo tuve que limpiar, use mi lengua como recogedor para limpiar mi cara y mis manos para limpiar mi cuerpo. Mientras hacia eso "El May" y "El Pollo" entraron a la habitación, traían una fiesta entre ellos junto con algunas botellas de alcohol, planeaban emborracharme y lo iban a conseguir pues la vodka y el whisky eran demasiados fuertes para mi.

Primero comenzamos a bailar, "El Pollo" traía música en su celular y me puso a bailar regaetton, el famoso perreo que estaba de moda y todos los hombres querían bailar con una mujer. Ya algo ebria fue fácil que me manipularán como quisieron, me tocaron por donde quisieron y para calentarse un poco más me hicieron acostarme en sus piernas para darme unas nalgadas. Obviamente al estar desnuda se dieron un banquete al sentirme cerca de ellos, restregaban sus abdómenes gordos en mi culo y aún podía sentir sus erectos miembros. A pesar del oral que les había hecho, aún tenían vigor para lo siguiente.
Por supuesto que el primero fue "El May", era el más candente a la hora de bailar, le gustaban mis movimientos y a cada acercamiento podía sentir la dureza de su miembro. Cuando no pudo más me fue empujando hacia la cama hasta quedar en 4 sobre ella, lo vi de reojo desabrochando su pantalón y sacando su herramienta la cual apuntaba directo hacia mi vagina la cual se iba sintiendo húmeda pero inexperta. Con la depilación que me había hecho sentía los labios de mi vagina tan sensibles que de inmediato los remanentes de un orgasmo prematuro me atacaron. Pese a aguantar la respiración lance un gemido, diminuto y hasta sordo que fue suficiente para excitar más a "El May" quien ya intentaba meter su herramienta dentro de mi.

- Estas muy suavecita mi niña. ¿Eres virgen verdad? No te preocupes, te vamos a cuidar - dijo mientras insertaba cada vez más su miembro

Mi vagina iba abriéndose cada vez más, me dolía aunque me gustaba. No podía ver cuanto había metido, sentía que ya me había metido más de la mitad pero no se acercaba a eso.

- Tranquila mi niña. Muchachos, ayúdenme con Sarahi, esta muy apretadita y no queremos que sufra - les pidió a sus cómplices

Entonces "El May" me giro y me puso boca arriba sobre la cama. En dos segundos ya tenía tres penes rodeandome: el de "El May" que quería irrumpir en mi vagina, el de "El Pollo" que quería volverse a humedecer en mi boca y el de "El Oso" que tenía la intención de que lo complaciera con mis manos. El primer miembro con el que tuve contacto fue con el de "El Pollo", a penas lo toque con mis labios y lo devore, engullí ese pedazo de carne como si fuera mi platillo favorito. Luego tome con mi manó el miembro de "El Oso", ya lo conocía y sabía sus dimensiones así que preferí masturbarlo a que intentara penetrar mi boca o mi vagina. Pero lo que me hizo desvariar fue cuando "El May" me penetro con su miembro, lo hizo rápido y sin avisar, por eso me dolió tanto que grite como un puerco en matadero. Aún con que lo ensalivo para que tuviera buena lubricación al romper mi himen el dolor se multiplicó por 100.

- Dale otro trago de whisky "Pollo", para que se le pase el dolor. Y agarrenle las piernas y los brazos para que no se retuerza tanto

"El Pollo" me dio a beber más whisky y con ese trago me emborrache definitivamente. Todo me daba vueltas, el placer y la adrenalina aumentaron, por eso no me opuse a nada de lo querían hacerme. "El Oso" y "El Pollo" me sujetaron un brazo y una pierna cada uno, entonces "El May" tomo impulso y de tajo como una fiera salvaje saco e introdujo su pene hasta el fondo repetidamente hasta el punto en que sus testículos chocaban contra mis nalgas. Por ello yo grite como loca, gemí como una perra cuando me reventaron mi virginidad y me retorcí como gusano. Un chorro de sangre fue brotando de mi vagina y a medida que "El May" iba sacando su miembro para el mete y saca la sangre iba cayendo sobre la colcha de la cama.

- Tranquila putita, lo peor ya paso. Ahora te toca disfrutarlo

Y luego de eso comenzó el bombeo, a mi me dolía, era obvio que mi vagina no se podía acostumbrar al dolor del miembro de "El May" por muy pequeño que parecía. Iba en aumento mi dolor cuando abría por completo mis piernas y me lo metía todo. Se regocijaba al sentirse mi dueño y tenerme prendida de esa manera, comenzó a insultarme diciéndome zorra y putita, una a una de esas palabras me herían pues de un modo u otro mi moral estaba en lo más alto. Pero por otro lado me excitaban, me sentía sucia, deseada, como una mujer de verdad y ya no una niña tonta. Aunque lo de tonta tal vez era por otra razón.

- ¡Así mamacita, así. Lo haces muy bien, vamos, un poco más! ¡Vamos puta!

En cada embestida yo tenía un orgasmo, "El Pollo" me callaba los gritos con su pene dentro de mi boca pero la manera en como lo demostraba era haciendo charcos de algo líquido que tiempo después supe que era mi semen. Pase 10 minutos así hasta "El May" se cansó y me cambio de posición, volví a estar en 4 y las estocadas las sentía menos profundas pero ahora me tocaba hacerle el oral a "El Oso" por lo que mi boca era la que sufría. Ya estaba cansada y no era ni el principio de lo que me de deparaba.

- ¡Ya casi mamacita, ya viene! ¡Te voy a hacer mía, mi mujercita! - alardeo "El May"

Y tomando mis caderas con fuerza gimió fuertemente y lanzo un suspiro, al hacerlo sentí un líquido caliente inundar mi vagina, luego un pequeño orgasmo vino de mi el cual fue callado por el miembro palpitante de "El Oso" que una vez más eyaculaba en mi boca.

- Esta niña es bien putita, se traga toda la leche que le des - dijo "El Pollo" preparándose para penetrarme mientras me daba un vaso de vodka.

Se acerco, restregó su herramienta en mis labios vaginales y comenzó a meterla. "El May" había terminado exhausto, se sentó a un lado de nosotros a observarnos mientras se vestía. "El Oso" se masturbaba a distancia, parecía que obtenía más placer así que con mi boca porque no me cabía todo su miembro. "El Pollo" me penetro y el dolor ya había desaparecido, ahora era sólo placer.

- Ah, si. ¡Más! - gritaba eufórica olvidándome que era una señorita de familia

"El Pollo" me dio con todo lo que podía, me daba nalgadas, me decía puta y perra, me jalaba el cabello y yo estaba en la gloria. Se me ocurrió pasar mi mano por mi vulva y vaya orgasmo que me provoque.

- ¡Wow, así perra desgraciada. Eres una puta, eres mi puta! - me decía "El Pollo" mientras descargaba su semen en mi vagina.

Era la segunda descarga que recibía y yo como si nada, como si no supiera que podía embarazarme y la verdad era lo que menos me preocupaba. Una vez que comencé a sentir orgasmos quería sentir más y más.

- Eso es perra, ahí tienes tu leche. Las perras como tu es lo que merecen, es lo único que quieren - me dijo "El Pollo" mientras sacaba su miembro de mi vagina y se sacudía las últimas gotas de semen sobre mis nalgas

Yo en la gloria toqué mi vagina y la sentí hervir, de ella brotaba el semen que había dejado dentro "El Pollo" y anteriormente "El May", el líquido aún estaba tibio y muy viscoso.

- Te toca "Oso", hazla tuya - le dijo "El May" a su amigo mientras este se bajaba de la cama y se colocaba detrás mío.

Sentí un hueco en el estómago al pensar que el miembro de "El Oso" me desgarraría la vagina pero el miedo se fue cuando "El Pollo" me dio a beber otro trago de whisky.

- Esto te va doler un montón chamaca, pero ya ves para que andas de puta - me dijo "El oso" mientras apuntaba su miembro en mi vulva

Y era cierto, me había comportado como una verdadera puta y así había quedado demostrado. Dicen que cada quien obtiene lo que merece y ese era mi premio a mi inocencia estúpida. "El Oso" me tomo fuerte de las caderas y de un solo movimiento me penetro con su herramienta gigante la cual ocupo toda mi vagina. Yo grite, pero no de dolor si no de placer, sentir ese miembro erecto ocupar cada milímetro de mi vagina me producía un orgasmo tras otro que caí en un trance de convulsiones. Jugos salían de mi vagina y eran explosivos, mojaron la cama y la panza gigante de "El Oso" que no dejaba de sorprenderme. Ya lo había masturbado dos veces y aún tenía la virilidad para seguir en estado de excitación. Me volvía loca la manera en como se aferraba a mis caderas y me movía de adelante hacia atrás insertando su miembro hasta el fondo de mi cuerpo. Así estuvimos algunos minutos, "El Pollo" seguía embriagandome y por tal motivo seguía en total concordancia con lo que ellos quisieran hacer. "El Oso" me cambio de posición como tres veces, primero me puso sobre la cama como al principio, luego con una pierna por encima de su hombro y al final me puso a cabalgar sobre él. Con sus manos podía tocar y mallugar todo mi cuerpo, esas manos fuertes y grandes podían tomar mi cintura y moverme de arriba a abajo a la velocidad que él quería. Yo me sentía en la gloria cada vez que ese miembro entraba y salía de mi, cada vez que salía por completo sentía mi abdomen vacío, ya me había acostumbrado a sentir ese espacio ocupado por su verga inmensa.

- Ya viene puta. ¡Toma, toma! - grito "El Oso" con gran fuerza que me contagió de su orgasmo y lo acompañe en eso

Yo también explote en jugos y en líquidos y termine de empapar las sábanas de la cama. Aún con la explosión pude sentir como el semen de "El Oso" inundo mi vagina y se escurrió por sus piernas al no poder quedarse alojado dentro. "El Oso" me dio las últimas nalgadas y la última bofetada antes de lanzarme a un lado de la cama. "El Pollo" se acercó con la botella de whisky y me dio a beber de ella como si yo fuera un becerro recién nacido. Me termine la última gota de alcohol de la noche y me quede dormida.
Por la mañana, una vez que el sol ya iluminaba me desperté y descubrí cosas terribles. Primero descubrí que había sido violada, si, dirán que todo eso lo permití pero lo que me hicieron cuando me quede dormida yo ni lo permitiría nunca. Cuando desperté me dolía terriblemente mi ano y salía sangre de él. Además "El Oso", "El Pollo", y "El May" se habían divertido una última vez conmigo y dejaron la prueba de ello nuevamente en mi interior pues escurría semen de mi y aún seguía tibia la leche que depositaron en mi vagina. Además tenía las marcas de sus manos en mis nalgas, un moretón en el abdomen y la garganta me raspaba, como si hubiera vomitado. Estaba totalmente mareada, tenía náuseas y la cabeza me dolía, aquí le llamamos "cruda", en otras partes de llama resaca. Por sí fuera poco me dolía todo el cuerpo, la cintura, las piernas y los brazos me dolían tanto que no podía levantarme de la cama. Apenas me moví y sentí un cuerpo juntó a mi, pensé que sería "El May" que se había quedado conmigo a pasar la noche, lo abrace y él lanzo un ronquido. Como estaba boca abajo y desnudo no lo pude reconocer, ni me preocupe mucho porque pensé que si era él, me urgía más ir al baño. Como pude llegue a la orilla de la cama y de ahí al piso, planeaba arrastrarme hasta el baño para poder orinar pero ni siquiera pude llegar ahí y me oriné en la puerta. Vaya noche, y los responsables de esa vejación ya no estaban, con él único con quiera tener relaciones era con "El May" quien por fortuna se había quedado conmigo. Los demás ya se habían ido y además se habían llevado mi ropa. Volví a la cama y trate de despertar a "El May" pero para mi sorpresa cuando descubrí quien era me lleve un susto de muerte. Se trataba de "La Rana", si, el tipo más horrible que había visto en mi vida había dormido conmigo. Quería huir de ahí pero no podía salir del hotel así, aún no sabia ni en dónde estaba. No se de dónde saqué fuerzas para correr directo al baño, ahí me escondí temerosa esperando a que "La Rana" se despertará y se fuera, mientras tenía que esperarlo viéndolo dormir debajo de las sábanas húmedas por mis orgasmos y manchadas por mi sangre. Dentro del baño quise recordar lo que había pasado durante la madrugada, quise recordar si había sido "La Rana" quien me rompió el culo, si él también me había penetrado vaginal mente y había eyaculado dentro de mi. Pero era imposible que recordara algo, hasta donde me acordaba "El Oso" había sido el último que me cogió y después de eso "El Pollo" me dio a beber el resto del whisky. Si, quizá fue eso lo que me hizo caer en amnesia, quizá el whisky tenía una droga y eso fue lo que me hizo dormir y no recordar nada. Comencé a llorar, me sentía usada, sucia, tonta, creí que esos tipos eran mis amigos o que al menos tendrían consideración conmigo por ser aún una adolescente, pero no fue así, se llevaron mi virginidad y se fueron dejándome sola con un tipo que me daba miedo y que sabía que si despertaba me violaría una última vez.
Al no escuchar ningún ruido en la recámara me comencé a desesperar, quería irme a mi casa y abrazar a mi mamá, llorar en sus piernas y pedirle perdón por haberle mentido así. Pero no podía salir, estaba presa, tan sólo necesitaba algo que ponerme encima para poder salir a la calle, tampoco llevaba dinero para pagar un transporte pero eso era lo de menos, sólo quería una prenda que echarme encima. Ya había pasado media hora y "La Rana" no despertaba, no quería esperar más así que salí del baño, me arme de valor y me dirigí a la recámara. Entré sigilosa y con los ojos bien abiertos para evitar cualquier sorpresa. Al pie de la cama encontré la ropa de "La Rana", eso era lo que necesitaba para por lo menos llegar a la calle y tomar un taxi. La tomé y trate de vestirme de prisa, pero vaya susto el que me lleve cuando de reojo lo vi despertar, se levantó de la cama y se talló los ojos para quitarse la lagaña que había en ellos. Sorpresa se llevó al verme ahí, desnuda tratando de ponerme su camisa de trabajo, él se dio cuenta que había habido una fiesta la noche anterior y tampoco se acordaba que había pasado.

- Niña, ¿qué haces aquí? - me pregunto mientras se iba destapando de las sábanas

Yo me quede muda, no sabía que hacer, que decirle, el tipo también sufría la resaca de la noche anterior por todas las cervezas que se tomo en el bar y en el centro nudista.

- ¿Qué paso? ¿Dónde están esos cabrones? - seguía preguntado y yo sin poder decir nada

Entonces se levantó de la cama y se quitó las sábanas de encima, al hacerlo pude ver su desnudez y su miembro, un miembro que en estado flácido tenía un tamaño considerable y mi vicio comenzó a reavivarse. Aunque me moría de miedo al pensar que "La Rana" podía atacarme y violarme una vez más no me pude resistir a ver y pensar como sería ese pene en su estado erecto.

- ¿Qué tienes niña? ¿Ibas a ponerte mi ropa? ¿Y la tuya?
- No se - le respondí con un tono muy bajo que él escucho
- ¿Qué?
- No se dónde esta - le respondí un poco más fuerte
- Esos hijos de puta siempre hacen lo mismo. No te preocupes niña, ahorita te consigo algo

Y mientras se levantaba de la cama y se vestía no podía dejar de ver su miembro, colgante y tentador. "La Rana" se puso la ropa y salió de prisa al corredor, yo trate de pedir ayuda por medio de un teléfono viejo que había ahí pero no había línea. Descubrí una ventana que daba hacia la calle, me asome pero no había nadie afuera, era una callejuela con un barrio de perros igual de calenturientos que yo. Entonces regreso "La Rana", traía para mi un pantalón y una camiseta de un equipo de fútbol.

- Toma. Vístete y vete a casa. Yo también me voy, tengo que ir a mi casa a cuidar a mis hijos
- Gracias - le dije al hombre que por algún motivo no miraba mis senos ni piernas
- Me voy. Adiós - se despidió
- Espere, no quiero salir sola de aquí. ¿Podría esperarme?

"La Rana" debió irse pero lo detuve. No se, hubo algo en él que me agrado, su gesto amable de ir a buscarme ropa, de tratarme como a una persona. Pero sobre todo me extraño su gesto de mirar mi cuerpo con lujuria, hubiera jurado que su reacción iba a ser otra, que iba a violarme una vez que me viera desnuda y que me trataría como basura. "La Rana" me espero en la habitación mientras yo me vestí en el baño. Mientras me ponía el vestido y mientras me abrochaba el sierre comencé a pensar en las locuras que había hecho la noche anterior. Pero sobre todo me di cuenta que juzgar a las personas es muy malo. Para empezar me equivoque con los muchachos, parecían ser amigables y resultaron ser unos violadores desalmados. Otro error que cometí fue haber discriminado a "La Rana", pensé que un tipo como él no era capaz de tener una vida digna y me iba a dar cuenta de mi error sabiendo que él tenía hijos, seguramente mujer y una casa digna cuando pensé todo lo contrario y lo imaginé en la miseria total. Pero la última cosa terrible que descubrí fue que yo era una puta, si, los muchachos no estaban equivocados sobre mi y eso lo supe cuando de la nada recordé cuando mire fijamente a la entrepierna de la "La Rana" justo cuando se había levantado de la cama. Me acorde de esa protuberancia inerte y de inmediato pensé como se vería ese hombre con una erección, 10 centímetros en flacidez podían alcanzar 20 en excitación. Era una locura lo que estaba pensando pero incluso ya me sentía excitada sólo de estar imaginándomelo. Salí del baño con mis pantalones largos y mi camiseta enorme, sin ropa interior y casi sin dignidad, pero al ver la sonrisa de "La Rana" me di cuenta que no tenía de que preocuparme. Es más, estaba segura de que él no me había violado cuando estaba dormida y drogada, no hubiera podido hacerlo estando en la situación en como despertó.

- ¿Ya estas lista? - pregunto el hombre impaciente
- Lista. Pero sabe algo, no tengo dinero para irme a mi casa - le dije preocupada
- Ya somos dos. Pero no te preocupes, no estamos tan lejos de la fábrica, enfrente de ahí trabajas, podemos ir caminando
- Esta bien

Y salimos del motel, yo tratando de tapar mi cara a los empleados porque no vaya a ser que alguien me reconociera. Salimos del callejón y tomamos una avenida, conforme caminábamos pude reconocer el barrio y 10 minutos después llegamos a la gran avenida por donde vivo. Llegamos a mi casa, toque a la puerta pero no había nadie, no me acordaba que era sábado y que mis padres iban al gimnasio muy temprano y luego a visitar a mi abuela. Tuve que tomar la llave que escondemos debajo de un ladrillo del portón de la casa para poder abrir. Una vez a salvó en mi hogar tenía que demostrar mi amabilidad con el hombre al que juzgue mal.

- Gracias por acompañarme. ¿Gusta pasar? - le pregunte
- Gracias niña, pero como te digo, tengo cosas que hacer
- Bueno, pues muchas gracias. No quiere al menos un vaso de agua - insistí sobrada
- Bueno, gracias - respondió amable y conforme

Lo deje entrar a mi casa, algo que no hubiera hecho de no haber vivido lo que me pasó la noche anterior, le hubiera tenido más confianza a "El May" que a "La Rana". Tampoco me preocupe de que los vecinos vieran que deje pasar a un hombre que tenía la pinta de vagabundo, pero no podía ignorar su cortesía y su caballerosidad, aunque sinceramente no lo deje entrar sólo por el afecto que me demostró, si no por la curiosidad que me causo su actitud hacía a mi, la intriga de saber porque no me violo cuando yo estaba desnuda frente a él.

- Adelante, póngase cómodo. Ahorita le traigo el agua - le dije a "La Rana" mientras se limpiaba los zapatos en el tapete
- Gracias niña. Pero no quiero ensuciar nada, mejor te espero aquí
- Para nada, tome asiento en la sala. ¿Quiere algo más? ¿Algo para comer?
- Por supuesto que no, es mucho. Que dirán tus padres.
- Ellos no vendrán ahora, ni se van a enterar - platicaba mientras ya servía los bocadillos de la cena que tuvieron mis padres la noche anterior aprovechando mi ausencia
- Gracias niña, eres muy linda
- No me diga niña, ya no soy una niña - le pedí recordando tristemente mi primera experiencia en el sexo
- Tengo una hija de tu edad, y son muy parecidas. Es costumbre que a las niñas de tu edad les diga así. Pero si no te gusta no te llamare así, pero tu tampoco me hables de Ud. llámame Rene

Y a cada palabra que Rene decía yo me quedaba con más ganas de saber sobre él, su tacto al decir cada palabra y esa sencilla forma de captar mi atención me hicieron hacer lo que hice.

- Me tengo que ir ya, y gracias. Sobre lo que paso anoche, bueno, no se que decirte, estaba tan ebrio que no supe que paso. Los chicos tienen la costumbre de convencer a niñas como tu para salir a lugares con ellos, y bueno, tienen una orgía que a veces termina muy mal. No es que yo me desentienda pero yo tengo un problema con el alcohol, me dan la primer cerveza y continuo hasta casi morir
- Esta bien, sabes, yo tuve la culpa, me deje llevar por todo lo que decían - lo disculpe
- Ojalá no te hayan lastimado, y no hablo por lo físico
- Oh, no se apuré, he vivido experiencias fuertes - le dije mintiendo tratando de que no viera mi infelicidad
- Esta bien. Pues gracias por la merienda, que linda eres. Ahora me voy, mis hijos ya debieron de haber despertado
- Espere. ¿No quiere cambiarse de ropa? Mi mamá conserva la ropa que a mi padre ya no le gusta, tal vez a usted le sirva - le propuse
- No, es demasiado. Que dirán tus padres, que por cierto van a regañarte por no llegar anoche a casa. Mejor no, no te busque problemas de la nada - decía muy elocuente

Y yo más cegada por su amabilidad y su hombría supe que tenía que lanzar un anzuelo más fuerte.

- Entonces al menos déjame darte algo de dinero, lo vas a necesitar
- Pero...
- Shh, cállate y déjame ir a buscarlo. ¿No quieres ir al baño antes de irte? Está por allá

Y lo deje ahí mientras subía rápidamente a mi recámara. Nunca pensé que yo sería así de zorra, pero durante toda la conversación que tuvimos Rene y yo, nunca deje de pensar en su miembro masculino y su vigorosidad. Tenía que verlo una vez más, tenía que tocarlo, sentirlo, me hubiera gustado más perder la virginidad con "La Rana" que con "El May".

Rene conoció mi casa tratando de buscar el baño, lo escuche subir las escaleras mientras yo me quitaba la ropa que traía. De inmediato me puse otra tanga y un sostén que combinaran y se vieran sexis, cuando vi la sombra de Rene pasar el umbral de mi puerta para dirigirse al baño me rocie un poco de perfume y me dispuse a salir. Estaba dispuesta una vez más a ser tratada como una cualquiera sólo por mi incontrolable y estúpida curiosidad. Vi a Rene entrar al baño y espere un segundo, dejo la puerta abierta y pude notar por la sombra que se sentó para hacer del baño. Entonces me acerque más, trate de buscar el mejor ángulo para espiarlo y lo encontré, así pude ver aquel miembro que ya alucinaba, que me tenía excitada y hasta con fiebre. Aquel hombre defecaba plácidamente, tarareaba una canción y miraba con desdén el decorado de la pared. Lo deje terminar, no quería interrumpir ni mucho menos hacer algo con el hombre que aún no se limpiaba el culo. Pero me calentaba saber que de un momento a otro él se levantaría del escusado y pondría al airé su miembro el cual ya me urgía verlo de cerca. Todavía me excitaba más que Rene me vería desnuda a sus pies una vez más y dispuesta a todo con él.
Entre al baño, "La Rana" se subía los pantalones y así de sorprendió se quedo al verme entrar en lencería.

- Pero... ¿Que haces? - pregunto con desconfianza de mis intenciones

Yo no dije nada, simplemente actúe y deje que mi instinto y mi lujuria me llevarán. Me hinque frente a él y busque la cremallera de su pantalón, pase mi mano por su entrepierna y note que sin erección se podía sentir un bulto grande y yo ya estaba imaginando cosas. Baje el zipper y me encontré con un miembro colgante de frente, ahora ya sabía calcular muy bien y no exagero cuando les digo que "La Rana" tenía un miembro de 20 centímetros. Era gigante, los 18 centímetros de "El Oso" eran poco o nada.

- ¿Pero qué haces niña? - me pregunto Rene asustado de verme lujuriosa

Yo no dije nada, sólo lo mire con ganas de obtener algo de él y lo empuje hacia la taza del baño. Su miembro ya iba tomando altura, aunque él no quisiera hacer algo conmigo su instinto era quien le ordenaba. Lo tomé con mis manos, fue por un impulso adictivo el que me obligo a comenzar a masturbarlo, se sentía más rígido y caliente por los movimientos que le hacía. No tardaron en salir líquidos transparentes de la punta y sus testículos estaban holgados, listos para ser chupados. De pronto pensé en lo que me había pasado la noche anterior, que por andar provocando a quién no debía termine como estaba pero no me importo, si ya me conocían como una puta era por una justa razón. Puse mi mano sobre la verga de ese hombre y mi instinto más salvaje despertó o mejor dicho se reavivo, acerque mi boca al miembro y comencé a chuparlo. La boca no me alcanzaba para meterla toda dentro, pero como no era tan gruesa si llegaba a mi garganta. "La Rana" apenas gimió cuando sintió mi lengua, por eso seguí mamando, me regocije con el sabor de su líquido pre seminal, lo llené de saliva y lo deje baboso, estaba listo para penetrar a alguien, pero a quien más si la única que estaba cerca era yo.
Me levanté del piso, vi a "La Rana" estar ebrio de mi cuerpo y supe que quería más así que planee mi siguiente movimiento. Contemple la mejor manera de sentarme sobre él para tener la certeza de que la mayor parte de su miembro entrara dentro de mi. La única manera era hacerlo de frente, cara a cara y cuerpo a cuerpo. Abrí las piernas para hacer entrar su miembro dentro de mi, con lo mojado que estaba su pene y mi vagina entro fácilmente y fue encontrando el espacio poco a poco conforme mi vagina se fue moldeando. "La Rana" me tomo de la cintura y acaricio brevemente mis senos, puso su mano en mi boca y metió su dedo medio dentro. Yo estaba excitada, tanto que no me importo saber que en cualquier momento mis padres me podrían descubrir, y aunque lo hicieran, si yo estaba en pleno acto no me iba a detener.

- ¿Así te gusta? - me pregunto "La Rana" tratando de complacerme

Sólo con la cabeza le dije que si, no tenía palabras para decir algo. Subí y baje un par de veces y comenzó a gustarme, "La Rana" aguantaba la respiración y acariciaba mi cuerpo tan golosamente que ya lo conocía a cada centímetro. Jamás me imagine que estaría teniendo relaciones sexuales con ese hombre, pero así es el destino, te coloca en donde debes de estar.

- Por Dios niña, estas buenísima. Coges riquísimo - alabo mi labor "Ka Rana"

Yo no podía quejarme de él, ya tenía todo su miembro dentro mi y me gustaba sentir como entraba y salía cada vez que yo subía y bajaba. Después de algunos minutos de subir y bajar sentí un resquicio de lo que parecía ser un orgasmo, me fascino el vibrar de mis labios y me enajene con el miembro, no iba a dejar pasar la última oportunidad de sentir otro orgasmo bestial. Acelere mi ritmo y "La Rana" no se pudo controlar, agarro mis senos con fuerza y al tiempo que eyaculaba acerco su cara a la mía para darme un beso en los labios. Yo sólo sentí como los chorros de semen salían disparados e inundaban mi vagina, sentí un calor especial en mis labios y al tiempo que su miembro convulsionaba agonizante, mi cuerpo sintió un orgasmo placentero y largo que me me hizo caer sobre el cuerpo de mi inimaginable amante. Fue un gran charco el que hicimos entre su semen y el mío, como dos novios habíamos hecho el amor y terminado de la mejor manera que pudimos hacerlo. Yo estaba complacida, ni siquiera la noche anterior me había sentido y me habían hecho sentir así. Puse mi mano en el pecho de Rene y él sintió que le hacía una caricia, no era mi intención pero me gustó su forma de responder, me acaricio suavemente la cara, acomodo mi cabello y me dio un beso en el cuello.

- ¿Cómo estas preciosa? ¿Te gusto?

Por supuesto que me había gustado, no me quería separar de él porque su miembro aún seguía erecto dentro de mi, poco a poco iba perdiendo fuerza pero aún lo sentía en mis labios palpitar. No le dije si me había gustado, le demostré mi afecto de otra manera.

- ¿Qué vas a hacer niña? ¿A dónde vas? - me pregunto "La Rana"
- A ningún lado - le respondí mientras me levantaba para ponerme otra vez de rodillas

Al hacerlo sentí como se deslizó su miembro por mi vagina desde adentro hacia afuera, al chocar con mis labios sentí el último resquicio de placer y agradecerle por eso era mi deber. Me hinque frente a él y tome su verga con mi boca, no use las manos pues no tenía caso que lo hiciera. Le mame el miembro otro rato, Rene feliz porque sentía más sensible su glande y yo también porque aun con que ya había eyaculado no perdía la firmeza de su erección. Al poco rato recupero por completo su erección, era tiempo del último round.

- Ven, acompáñame - le pedí a mi amante fugaz

Lo levanté del escusado y lo jale de la mano y lo guíe hasta mi habitación. En el trayecto Rene se deleitó al ver mis glúteos desnudos rebotar, le gustaron tanto que no se resistió a pellizcarlos. A mi me dio gracia su gesto, "La Rana" no era un hombre que fuera un pervertido como lo habían sido sus amigos, más bien era pasional y le gustaban tanto las mujeres que hacia cosas sucias pero sensuales.
Al llegar a mi cama quite los peluches que conservaba, regalos de ex novios y amigos que
 



Relato: Los Contratistas
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