webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
Miriam - 19 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
Vanesa - 22 anos
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
Lorena - Edad 19
 
webcam amateur
Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: Diario de emilyxxx. 10.02.2015 LA DECISIÓN

Relato: Diario de emilyxxx. 10.02.2015 LA DECISIÓN

  Aunque os dejaré al final de esta presentación mi primer relato íntimo, quiero empezar mis publicaciones con una pequeña reseña, tanto personal como biográfica. La explicación la encontrareis en los relatos que pienso ir publicando y que no serán otra cosa que una especie de diario, que tanto mi esposo como yo, hemos decidido publicar en esta página.



Empiezo con una especie de ficha policial y espero que me disculpen aquellos lectores que sólo quieren sexo. Sirva como advertencia de que no sólo el sexo va a formar parte de las publicaciones de emilyxxx.

Emilia es mi nombre. Nacida el 10.05.1990. Podéis calcular que tengo 24 años y que en mayo cumpliré los 25. Baste con ese dato en cuanto a mi filiación. Tanto John como una servidora queremos empezar desde un anonimato casi total.

Mido cinco pies con seis pulgadas, creo que mi estatura se corresponde con los cerca de los 1,70 metros en medidas europeas.

Peso ciento siete libras, unos cincuenta kilos. Para los que no tengáis idea de la relación entre altura y peso, os diré que estoy casi, casi, escuálida.

Tengo el cabello castaño, más bien tirando a oscuro, aunque no me disgusta dar sorpresas, y a veces, en la peluquería me hacen cambios de "look" que resultan sorprendentes.

El color de mis ojos es marrón, aunque a mí me gusta ver irisaciones verdes. Sobre todo creo que me salen en verano cuando voy mucho a la playa.

Si tuviera que englobarme en una raza lo haría en la caucásica. Históricamente, el término ha sido utilizado para describir a la población de Eurasia Occidental e incluso el Sur de Asia. Pero para mis lectores, básicamente se puede decir que soy una chica blanca con rasgos orientales. Ya sabéis, pelo negro, ojos algo rasgados.....

Mis tallas aquí en los Estados Unidos son 32A- 22-34, pero no sé muy bien en otros países si serán válidas o no. En lenguaje vulgar soy una chica delgada, de pelo moreno, buen trasero y pocas tetas.



Vivo en California, y aunque resido en los Estados Unidos desde hace largos años, mis orígenes son francamente complicados.

Mi abuelo era un auténtico indio de Alaska y de ahí heredo los rasgos asiáticos. Aunque mi abuela, su esposa era occidental, una emigrante francesa. Mi padre conservó los rasgos de mi abuelo y yo los tengo también, y los llevo con mucho orgullo.


Mi padre trabajó en la Costa del Sol. Para el que no lo sepa, es un trozo de la costa española, tan paradisiaco y con una cultura y una gente tan genial, que he de confesar, que a pesar de mi carácter pluri cultural, es donde más a gusto me encuentro. Viajo cada vez que puedo a España, Andalucía es el trozo del globo terráqueo con la mejor calidad de vida del mundo, aunque en lo económico y en lo social los haya mejores.
Mi papá trabajó muchos años en la Costa del Sol, en la provincia de Málaga, y volvió a Estados Unidos hace 30 años. Se casó con mi mamá, una estadounidense de California y ese es el motivo de que emilyxxx viva aquí.



Espero no haberos aburrido.



Mi esposo se llama John, como he dicho.
No os asustéis, no pienso largar otro rollo como éste sobre él.
Tan sólo diré que es mucho mayor que yo. Ha cumplido en enero los cincuenta y cinco años. Y este es probablemente el origen del inicio de estas publicaciones, Y ya sabréis porqué.

John es mi esposo desde hace un año y tres meses. Nos casamos el 15 de noviembre del 2013, en una preciosa ceremonia en un resort de Playa Bávaro. De cómo nos conocimos y de cómo llegamos a unirnos en matrimonio, ya os iré contando.

John no es muy viejo, pero últimamente, su disfunción eréctil ha ido en aumento, y ahora toma CIALIS, un medicamento que le proporciona la erección necesaria para no "fallarme", en los momentos clave. No sé muy bien si este problema de John ha tenido que ver con la decisión de comenzar este diario, pero lo cierto es que ha sido una iniciativa suya.

John quiere que sea yo la escritora de los sucesivos episodios, y a ese respecto ha prometido respetar, tanto lo que cuente, como la forma de hacerlo. Él leerá y aceptará, sin más, todo aquello que yo escriba, adoptando, en cuanto a lo escrito, el papel de un lector más. Podrá proponer pero nunca imponer. Es el acuerdo al que hemos llegado.

Me propuso el asunto confesándome que el morbo de ver publicadas mis experiencias íntimas, alimentarían su actividad sexual con un morbo adicional que necesita.

- No hay más que hablar- Le dije.
Le amo. Lo confieso públicamente. No me pude negar y aquí estoy escribiendo el primer capítulo de lo que es posible que llegue a ser una larga serie.

Aprovecho para explicar que es por esto por lo que publicaremos en grandes series.



LA DECISIÓN

Ayer John había previsto que tuviésemos un poco de sexo. Seguramente tenía decidido tomarse una de sus píldoras de amor.

En la mesa del desayuno me avisó, como suele hacer de un tiempo a esta parte.

-Emily, ¿recuerdas el conjuntito azul celeste que te regalé por Navidad?

Me miraba con cara de niño malo. Me vuelve loca cuando adopta ese tono y esa carita de chico travieso. Cuando John se pone guarro lo noto al instante. Le cambia la cara, y yo diría que hasta la voz.

-¿El azul?- le pregunté, haciéndome la tonta, mientras le servía su café. Yo estaba de pié situada junto a él.

-Sabes el que te digo, zorrita-

A John le gusta llamarme así cuando entramos en ciertos terrenos.

Yo tenía puesto un pijamita de lino blanco. Me encanta el tacto del lino en la piel.
Aún no había amanecido. La luz blanca de neón de la cocina daba a la escena un toque impersonal, frío y distante. Pero todo cambió al sentirle llegar.

La mano de mi marido escaló mi pierna lentamente, desde la rodilla, subiendo y acariciando mi muslo hasta alcanzar el pantalón corto del pijama. Paró un segundo y comenzó colarse entre la tela y el culo. No llevaba bragas, suelo dormir sin ellas.

Le dejé llegar hasta mi sexo. Arqueé la espalda exponiendo el trasero para mejorar la posición. El olor del café recién hecho me llegaba acogedor a la nariz.

Cerré los ojos y John metió uno de sus dedos entre los labios de mi cosita.

-¿Y.... a qué viene que me preguntes si recuerdo el conjunto azul?-

Moví mis caderas con el dedo de mi esposo muy bien alojado. Él lo dejó quieto y mis movimientos lo llevaron hasta el clítoris.

Bailé las caderas de atrás hacia adelante, para rozarme el coño con su mano..

-Quiero que te lo pongas esta noche, Emily-

Supe en ese mismo instante, que esa noche tocaba sexo. ¡Wow, por fin! Hacía tres o cuatro días que no gozábamos de sexo juntos.

-Así que....¿Quieres que esta noche te obsequie con el conjuntito azul?-

John metía un dedo en mi coñito y sobaba el ano con el otro.

-Sí, zorrita, has comprendido bien-

-Bueno- le dije - pues deja de follarme con los dedos si no quieres que todo acabe antes de tiempo-

Sacó la mano y desayunamos hablando del proyecto en el que está trabajando. Mi esposo pertenece a un departamento que investiga sobre nuevos materiales superconductores para electrónica.

Pasé el resto del día pensando en el ratito de sexo que me esperaba aquella noche. Una mujer de mi edad no suele desaprovechar esas ocasiones.

Llego a casa después que mi esposo. Mi jefe es un pequeño tirano. Trabajo como secretaria de dirección en el departamento atención al cliente de una empresa de servicios logísticos. No puedo pedir horarios fijos ni otros derechos, los dos mil cuatrocientos dólares, más incentivos, me obligan a acatar las tiranías de mi jefe.



Es la primera vez que cuento una de mis experiencias sexuales y pido disculpas por anticipado por las carencias que, sin duda alguna, tendré.



Cuando entré en casa mi esposo estaba viendo un partido de la NBA. Me acerqué a su sillón favorito y le di un beso largo en la boca. Supo en ese mismo momento que no había olvidado la sugerencia del desayuno. Y lo sé porque lamí su oreja, presionando con la punta de mi lengua en su pabellón auditivo. El bello abundante de su brazo se erizón graciosamente.

Me separé de él como un metro y medio y me quité los vaqueros muy, muy, muy lentamente. Así, con los vaqueros en la mano, subí al dormitorio. John contempló mi culito subiendo las escaleras hacia nuestro dormitorio.

Me duché. Al extenderme el perfume no dejé de fumigar mi coñito. Me maquillé como si fuera a una boda y me calcé unos tacones negros tremendamente altos y el conjunto azul de las Navidades. Medias, tanga y corpiño.

Desde la mitad de la escalera le hablé. Dejó de mirar la tele. Me estaba esperando. Apagó el receptor con el mando y conectó el equipo de música.

Sé que a mi esposo le gusta que adopte el papel de zorra. Cómo si fuera una prostituta de la calle.

-¿El señor John?- pregunté - Me han dado esta dirección- Mi voz de niña consentida y mimosa que desea que necesita un buen pollazo.

-Si soy yo. Pasa, niña. ¿Cómo te llamas?-

John había entrado directamente en el juego. Siempre me sorprende la disponibilidad de mi marido al juego.

-Soy Emily, Sr. John-

Él se levantó y buscó en su cajón del aparador la cartera. Sacó cien dólares y vino hacia mí. Metió el billete bajo mi tanga, tocándome el coño al hacerlo.

-Si te portas bien, Emily, habrá propina-

-Me encanta ser su puta, señor John.

Miré de reojo el paquete. Se había tomado su pastilla.

Él se sentó de nuevo en el sillón.

-Ven guarra, siéntate aquí- Se agarró el paquete, el pene sobre su pantalón. Me acerqué todo lo lentamente que pude, gatuna sobre los altos tacones, mis pequeños pechos se transparentaban totalmente. Al llegar me giré y le ofrecí mi culo. Él me agarró de la cadera dirigiéndome al sentarme. Mi coñito, lo buscó entre las nalgas y aterrizó justamente sobre el pene erecto de John.

Pellizcó los pezones sobre el corpiño azul. Yo le miraba a los ojos, entornando los míos en cada pellizco. En las ancas notaba la dureza del rabo, pujante, creciente. Luego metió el dedo anular en mi boca. Lo lamí, sin dejar de mirarle a los ojos.

-¡Que puta eres!, ¿te gusta comer rabo?-

-Sí señor John. Es lo que más me gusta. Tener un pene en mi boca-

-Ya te lo he dicho. Eres muy zorra. Seguro que te gustaría recibir, así como vas vestida, a dos amigos míos en tu cama. ¿A que sí?-

No me dio tiempo a responderle, metió dos dedos en mi boca. Los chupé como si fueran un pene.

-Calla puta. No hables hasta que te lo diga-

Soltó el lazo del corpiño, lo abrió y sacó mis tetitas pequeñas. Sin retirar sus dedos de mi boca, mordisqueó el pezón duro de mi teta izquierda. Paró un segundo para hablarme:

-Disfrutarías al ver como uno de mis dos amigos te muerde las tetas- Mordisqueó de nuevo mis senos. -Así te las come y te gusta que sea mi amigo el que lo hace-

Mi coñito supuraba con sus palabras, con sus lametones en mis tetas. John es un maestro al calentar a una chica. Por lo menos es un artista conmigo.

Metió la mano que yo había lamido debajo del tanga.

-Te tumban en la cama, mis dos amigos, mientras yo os miro. Mientras uno lame tus pechos el otro mete su mano bajo el tanga y te frota todo el coño de puta que tienes-

Y al terminar de hablar sentí penetrar mi coñito uno de los dedos de mi esposo. Succionó mi pezón a la vez que sacaba el dedo, separaba los labios del chocho y me frotaba el clítoris.

-¿Qué le dirías a mis amigos, Emily?-

Sabía lo que mi esposo quería oír, cuanto más duro y más guarro mejor.

-Dime Emily, dime lo que le dices a mis amigos-

-Quiero vuestras pollas, quiero que me folléis, que penetréis todos los agujeros de vuestra puta Emily-

Mi esposo no aguantó más. Me levantó y me obligó a sentarme en su lugar. Luego se puso de rodillas, apartó el tanga dejando desnudo mi chochito. Puso mis piernas en los brazos del sillón, yo casi tumbada. Apertura infinita de piernas.

-Quiero que gimas, zorra. Quiero que gimas mientras te como el coño-

Lo hice. Y no por cumplir sus órdenes. Me apetecía chillar y gemir aquellos lametones de perro, de fiera salvaje. Paraba y me follaba con los dedos mientras me miraba a los ojos. Y yo gemía y chillaba más cuando él me miraba.

Se sacó la polla.

-¿Te gusta zorra?- Me doblé para agarrar el pene, duro y goteante.

-Señor John, tiene usted el pene más precioso que he visto. ¿No me lo va a meter?-

-¿Quieres tenerlo dentro, zorrita?-

-¡Siiiiiiiiii, por favorrrrrrr!-

Tuve mi orgasmo nada más sentirle bombear. No habrían pasado ni treinta segundos.

John me folló durante diez, tal vez quince minutos más. Entre insultos de puta y zorra y te gusta que te follen así, y eres una calienta pollas y me voy a correr en tu boca de zorra y mil frases más. Me puso de rodillas en la alfombra y me folló como perro, y azotó mi culo.

Me sentí aliviada al notar su eyaculación en mis entrañas. A veces le pasa que sin correrse, lo deja, y nos vamos a dormir.

Tumbado sobre mi espalda y yo sobre el sillón. Los dos de rodillas en la alfombra.

-Emily, te quiero-

-Y yo a ti mi amor-



Ya en la cama me explicó lo de los relatos. Lo que os he contado antes.

-Empieza con lo de esta noche. Sé que escribes bien. Se me pone dura sólo con pensar que vas a contarlo a cientos de lectores.



Un beso. Y ah, se me olvidaba, John será feliz al leer los correos que nos dejéis en el gmail. Y yo también.
 



Relato: Diario de emilyxxx. 10.02.2015 LA DECISIÓN
Leida: 674 veces
Tiempo de lectura: 10 minuto/s





Documento sin título
Participa en la web
Envia tu relato
Foro porno
Contacto
 
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados
lesbianas
sexo anal
webcams porno
zoofilia
chat porno
Curso Doblaje
It developer
Cocinar Recetas
anime porn
porno
amateur porn

LAS MEJORES WEBS DE SEXO

sexo gay webcams porno   zoofilia chat porno zoofilia anuncios de sexo mamadas porno
 negras porno gratis exnovias follando famosas desnudas famosas follando fotos caseras 
fotos de pollas fotos porno relatos porno gordas follando hentai porno zoofilia gratis 
juegos porno lesbianas follando linea erotica lucia lapiedra mujeres meando 
relatos porno orgias  parejas follando peliculas porno gratis sexo anal porno gratis webcam porno
 
porno gratis porno gratis relatos de incesto relatos porno sexo gratis sexo embarazadas 
sexo con caballos sexo gay sexo gratis sexo webcam porno chat de sexo peliculas porno sms
webcams webcam sms lesbianas follando sexo trios porno gratis transexuales transexuales
 webcam travestis travestis webcams travestis maduras follando webcams porno 
webcams sms travestis follando zoofilia television porno