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Relato: Cuando se cae del masoquismo al sadismo extremo

Relato: Cuando se cae del masoquismo al sadismo extremo

  

Desde hace 3 años sufro de vez en cuanto, no sé muy bien, si
un infierno o un paraíso. Ya no sé lo que es bueno, ni lo que es malo, ya no sé
lo que adoro o lo que odio. De lo que estoy segura es que mi vida sexual hace
mucho que dejó de ser normal.



Todo comenzó poco después de iniciar mi carrera de medicina,
e inesperadamente mis padres tuvieron que marcharse al extranjero por motivos de
trabajo, dejándome sola para que pudiera continuar mi carrera.



En el mismo momento que mis padres cerraron la puerta al
marcharse, mi vida cambio. Para empezar me volví algo más puta, o mejor dicho,
promiscua. Ahora tenía casa, y no tenía novio, pero follaba al menos 2 veces por
semana.


Con este ritmo, al cabo de un año la verdad es que empecé a
cansarme, ya que los tíos que me llevaba a casa eran básicamente gente de mi
edad, y siempre hacíamos lo mismo, hasta que me dio por ligar con un tío mayor.


Menuda diferencia… fue con él con quien descubrí el bondage.


Pero igual que vino se fue; un día desapareció, nunca más
volví a verle.



Ahora que conoces mis antecedentes sexuales, entenderás por
qué me pasó lo que a continuación te contaré… no le busques lógica, ni quien, ni
como, llevó 3 años pensando en ello y no lo he encontrado.



Pues bien, un día, a comienzos de verano, al llegar a casa
sola por la noche, una furgoneta, se paró junto a mí, solo recuerdo que era
blanca. Alguien, supongo que un hombre, me agarró por detrás y me puso un
pañuelo en la boca, y una capucha negra. El pañuelo debía llegar cloroformo, por
que en pocos segundos perdí el conocimiento.



Cuando desperté estaba tumbada boca a bajo en una especie de
caballete en forma de aspa, hecho con 2 tablones, que me obligaba a estar con
los brazos y piernas extendidos en cruz, la cabeza me caía, y mis pechos
colgaban. Estaba completamente desnuda, salvo por la capucha que seguía
cubriendo mi cabeza.



Una voz electrónica, la única que escucharé en todo el
tiempo, monótona y desquiciante, comenzó a hablarme:



"Te conocemos, sabemos quien eres, donde vives, quienes son
tus padres y donde están, tus amigos, incluso conocemos tus notas de la carrera"


"A partir de ahora, te trataremos como se te debería haber
tratado. Tú, como el resto, eres un animal de granja y criado mantenido para que
produzcas, para que trabajes… Sois los mejores esclavos que nunca hubiéramos
pensado… esclavos que no sabéis que lo sois"


"Pero ahora que tu lo sabes, te trataremos como lo que eres,
una esclava sin derechos, ninguno, si el de que estés viva."


"Debes cumplir unas pocas normas:




- No puedes hablar, solo gritar, gruñir, gemir, o llorar.


- Deberás estar siempre perfectamente depilada: piernas,
asilas, pubis, cabeza, solo conservarás tus cejas y pestañas.


- Deberás correr 10 Km todos los días, sobre esa cinta.




Tendrás al menos una comida al día, y 4 horas para dormir, y
la posibilidad de que te soltemos, pero solo si comprobamos que lo que te
haremos te gusta, es decir, te gusta sufrir. Si por el contrario, nunca llegar
disfrutar, posiblemente no sobrevivas demasiado tiempo.


Si te preguntas qué es lo que te vamos a hacer…
concretamente, si te vamos a violar, ya te aseguro que eso será lo que menos."



En ese momento, alguien se acercó a mí y oí una maquinilla, y
sus risas. Comenzó a afeitarme el pubis, sin ninguna compasión, como si lo
hubiera hecho miles de veces… cuando terminó, palpó mi sexo, metiendo
ligeramente su dedo índice entre mis labios. Sentía que no me lo había rasurado
del todo, y se dirigió hacia mi cabeza; me quitó la capucha, me dio un puñetazo
y me dijo: "Aun no has mirado, imagínate si llegas a mirar" Y empezó a afeitarme
la cabeza, totalmente… yo que tenía mi pelo tan cuidado con una melenita morena
preciosa… solo ví como caía en el suelo, al igual que todo mi vello púbico.
Cuando terminó me sobo el cráneo comprobando que estaba tan suave como él
quería. Se dirigió a mis axilas pero las llevaba recién depiladas.



En ese momento, me dijo "Empieza la fiesta, termina tu
limpieza básica". Y oí el sonido familiar de la Epi-lady que suelo usar para
depilarme las piernas. Efectivamente, comenzó a depilarme las piernas empezando
por pies, piernas, detrás de la rodilla, muslos, y empezó sin miramientos a
arrancarme los pelos de la entrepierna, y por último metió el cabezal en medio
de lo que antes era mi poblado pubis, donde aun quedaban muchos pelos a medio
cortar. No puede evitar pegar un grito cuando comenzó a arrancarme el vello tan
salvajemente, y no paré de hacerlo y de moverme hasta que ya no quedaron pelos
que arrancar… el dolor que me quedó fue horrible. Pero no se conformaron con
eso. Cogieron una botella de whisky y se pusieron a echarme su contenido sobre
mi destrozado pubis y de vez en cuando me metían el cuello de la botella en mi
vagina, produciéndome arañazos en mi fino sexo y un terrible escozor por el
alcohol. Es escozor casi hizo que me desmayara ya no podía aguantar más.


Sentí de repente algo agradable, me estaban lamiendo el coño,
quitándome el alcohol. Me estaba gustando. Era tan suave y refrescante… era una
lengua grande y fuerte.



"Vas a ver lo que nosotros queramos, vas a oír solo lo que
deseemos" Y me pusieron una especie de gafas con mini pantallas en los ojos y
unos cascos en los oídos. No veía nada, no oía nada, hasta que empezaron a
proyectar fragmentos de videos porno, y solo oía a las mujeres gitando.


De repente, se pararon los videos, pero no el sonido, y me vi
a mi en el caballete, me estaban grabando con una videocámara, me enseñaron mi
coño, total mente irritado, con algunos puntos sangrantes, y mi cabeza
irreconocible. Parecía un maniquí, pero vivo. Y un gran danés negro, y grande
como una persona…. Ahora caía en la cuenta… me ha lamido el coño un perro.



Enfocaron hacia una mesa, donde había multitud de objetos
plateados. Luego dejaron la cámara sobre un trípode enfocando mi culo y parte de
mi coño.


"Continuemos con la limpieza"



Me rociaron el ano con una crema transparente y untaron toda
la zona abundantemente. Mostraron a la cámara una especie de consolador, que
obviamente querían meterme. Era muy fino al principio y luego se ensanchaba
durante 3 centímetros para volver ha hacerse fino. No tardé en entender para que
servía.



Me metieron ese artilugio en el culo, al principio intente
resistirme, pero cada vez me hacían mas daño… y algún puñetazo me dieron en el
vientre… así que decidí dejarme hacer…por lo menos evitaría que me desgarrarán.
La verdad es que hacía rato que me había hundido moralmente, estaba claro que
estos tíos tenían medios y me tenía totalmente a su merced. Intentaría escapar
en la primera oportunidad… pero hasta el momento… debía procurar que me hicieran
el menor daño posible. Ahora recordaba, las palabras en todo de broma de mi
abuela, cuando hablaba de una violación: "Relájate y disfruta". No sé si podré
hacerlo, pero parece que es mi único remedio.



Introdujeron el artefacto en mi virgen culo, hasta que
llegaron al bulto, comenzaron a meterlo y sacarlo jugando con mi orificio, y de
repente me empujaron el cacharro hasta dentro con bulto y todo; ahora ese había
quedado atrancando… para eso era el bulto.. querían que eso se quedara ahí
dentro.



El artefacto tenía una especie de boquilla y una llave de
paso, donde conectaron una manguera. Querían hacerme una lavativa pero a lo
salvaje. Sentí como entraba el agua en mis intestinos, al principio refrescante,
pero cada vez sentía como iba subiendo hacia mi estómago, cada poco tiempo
paraban de meterme agua y me dejaban, supongo que para que me acostumbra, y
volvían. Cada vez me sentía más hinchada, tenía ganas de vomitar y obviamente de
cagar. Mostraron a la cámara una pizarrita blanca que ponía: "10 litros, mañana
15".


¡Dios mío pensé, estos tíos quieren matarme!



Me retorcía de dolor por la presión, incluso intentaba
relajar mi esfínter para que saliera el artilugio de mi culo, pero ellos lo
sujetaban fuerte, incluso llegaron a poner cinta adhesiva para que no se
saliera. Y me dejaron allí sola, con un grifo clavado en el ano, con el culo y
el coño lleno de cinta adhesiva. Siempre que se iban me dejaban viendo lo que
parecía que eran otras chicas en mi misma situación… veía como se resistían,
lloraban, gritaban, pero todas al final, sorprendentemente se dejaban hacer,
incluso alguna parecía que disfrutaba.



"Hemos decido que te sobran 10 Kg y te faltan al menos 4
piercing". "Así que adelgazaras"



¿10Kg? Si peso 65kg y mido 1.75m!



En se momento sentí como alguien me cogía de un pecho con
fuerza, lo palpaba y hechizaba mis pezones. De repente sentí un fuerte pinchazo
en mi pezón derecho, me estaban poniendo unos aros… luego vino el otro pecho. La
verdad es que no dolió demasiado, luego se acercaron a mi cabeza, me la
agarraron y me pusieron una especie de abridor que me obligaba a mantener la
boca abierta, me sacaron la lengua con unas tenazas, y con un alicate me
atravesaron la lengua para ponerme otro aro, esto me dolió muchísimo.


"Se te va hinchar la lengua muchísimo, pero no te preocupes
no que ahorrarás, te queremos viva"


De nuevo conectaron la cámara, y vi que venían con varios
tubos…. Dios mío, me van a intubar. Me metieron un tubo por la nariz hasta el
estómago. Yo continuaba con aquel abridor, así que había bajo mi cabeza un
charco de sangre y saliva.


"Vamos a jugar con tu estómago" Y empezaron a meter de nuevo
agua, hasta que se llenó y me salía por la boca como si vomitara agua. Luego
pararon, y empezaron a vaciármelo, de golpe, y volvieron a llenarlo, pero ahora
con una pasta como alimento para niños, y volvieron a vaciármelo. Cuando ya se
cansaron de verme sufrir medio ahogada, me quitaron el tubo, tenía dolorida toda
la garganta y el estómago completamente revuelto, así que tenía arcadas, cosa
que les parecía bastante graciosa.



Ya llevaba varias horas con el grifo en el culo, ya casi no
me dolía, pero seguía con ganas de sacar todo aquello de mí.



Me inyectaron algo, y los 5 minutos, perdía la sensibilidad
de las extremidades, y poco después de todo el cuerpo, pero no me dormía.



Me desataron, pero no podía moverme, y me ataron de las
muñecas y me quedaron colgando… me vi por la video cámara, estaba horrible:
calva, como un trapo, con el vientre como una embarazada, con lo orgullosa que
estaba de mi vientre plano, y con ese grifo en el culo.



Pues me metieron en una especie de cubo de cristal, de 1’5m
de largo, con la cabeza boca abajo, con el culo en pompa, y me dijeron "Quizás
hoy mueras ahogada en mierda"



Y me quitaron de un tirón toda la cinta adhesiva, y de un
bruscamente arrancaron el grifo de mi culo, saliendo un chorro de agua marrón
que pronto inundó la base de esa caja de crista. El alivio se convirtió en
agobio cuando toda la mierda y agua que salía de mis intestinos empezaba a
llegar a mi boca, por suerte tenía la boca como 5 cm. sobre el suelo de esa
caja, y podía respirar, pero mi nariz estaba sumergida parcialmente en ese
asqueroso mejunje. Me tuvieron 10 minutos, hasta que mi cuerpo dejó de dar
espasmos segundos de chorros de mierda que escurrían por las paredes de la caja,
y por mis piernas, mi vientre y llegaban a mi cara. Cada vez se me hacía más
difícil respirar, pero sentía que volvía la sensibilidad a mis miembros.


Cuando vieron que movía mis dedos pusieron sobre la caja una
reja que candaron. Estaba encerrada en una caja de crista llena de mierda. Las
gafas seguían funcionando y enfocaban a la caja. Como pude me di la vuelta.
Ahora esta boca arriba, completamente rebozada en ese liquido con mierda
flotando.


Vi como uno de ellos se sube a la caja y desde la reja
comienza a mearme la cara y mis pechos. "Abre la boca" Me mandan. Obviamente me
negué, e instantáneamente una brutal sacudida eléctrica me recordó donde estaba.
Poco después se pone a cagarme sobre mí, intentando atinar en mi boca.


Así lo hicieron 4 hombres más, y una mujer, para cuando
terminaron, estaba cubierta, hasta la mitad de mí, de mierda, agua, y meados.



"Te vamos a limpiar" Y metieron una manguera de agua en la
caja, por lo que comenzó a llenarse rápidamente, se llenó tanto que para se
rebosó, por lo que si quería respirar debía sacar mi boca por entre las regla,
pero de vez en cuando me golpeaban con un palo en la boca.


Así me tuvieron por una hora, hasta que el mejunje se aclaró
y las mierdas que flotaban se fueron.


Cuando aquella jaula se limpio, me obligaron a sacar las
manos por fuera de la reja, y me las esposaron, obligándome a la incómoda
postura, de estar con las manos en alto, y aun sumergida en agua, con únicamente
los labios fuera para poder respirar. Era horrible la sensación de estar a punto
de ahogarme constantemente.


Además me cogieron del aro de mi lengua y engancharon un
mosquetón que ataron a la verja, teniéndome irremediablemente con la boca
abierta, la lengua fuera y casi sin poder respirar por el agua, la saliva y la
inflamación de mi lengua.


Debido a la postura y a las mil perrerías que me habían
practicado en mi ano, este era incapaz de cerrarse completamente, lo iba
haciendo poco a poco, pero tan lentamente que la presión del agua en la que
estaba sumergida hacia que de nuevo se me metiera más agua en el recto. Tenía la
sensación de estar constantemente cagando, es mas, así era, ya que de mis
intestinos aun salía alguna que otra porquería que embadurnaba el fondo de la
jaula.


Estaba agotada. Ya no sé las horas que llevaba despierta,
sufriendo, lo único que quería era que me dejaran, al menos dormir y calentarme.
La humedad del agua tantas horas, la mala postura y el sueño provocaron que
estuviera totalmente entumecida.


Me sacaron de aquella caja volcándola, contra el suelo. Allí
estaba yo, acurrucada en el frío suelo, empapada, sin poder moverme, desnuda, y
completamente rapada. Realmente era un desecho, y se encargaban en recordármelo
continuamente.


A base de patadas en mi vientre y espalda me obligaron a
arrastrarme hasta una mesa. No tenía otra elección. Era incapaz de levantarme
del suelo, por lo que ni mucho menos de salir corriendo.


De nuevo me cogieron 2 de ellos y me subieron aquella mesa.
Tenía la pinta de una mesa de torturas. Me ataron las muñecas y los tobillos con
unas cintas mucho mas largas que las del caballete, estas me daban la
oportunidad de moverme unos 20 cm. También me pusieron un collar, de cuero y
tachuelas, con puntas, como los que se ponen a los sabuesos pero era demasiado
ancho y estaba demasiado apretado, me ahogaba.


"Ahora te lo vas a pasar bien"


Sentí como de nuevo me untaba tanto mi coño como mi culo con
crema. Y me enseñaron lo que me iban a introducir: 2 consoladores a cual más
grande. Empezaron por mi culo, ya dado de sí. Pero la rigidez de ese bicho me
sorprendió. Me sorprendió que me gustara sentir su penetración… y se me escapó
un gemido. A continuación me metieron el otro. Conectaron los 2 a la corriente
eléctrica y les pusieron en marcha… la verdad me encantaba después de tanto
sufrir… pero poco a poco la fuera de esos consoladores iba en aumento… cada vez
más… y ví como todos los tíos se marchaban de la habitación y me daban allí sola
con el Gran Danes y esos consoladores.


Me estaba gustando demasiado, me estaba excitando…. ¿sería
como aquellas otras que les gustaba esto? No lo sé, pero lo que sí se es que me
corrí, allí mismo… lo malo es que los consoladores continuaban con su trabajo, y
era incapaz de recuperarme de este primer orgasmo y ya quería llegar otro.


Mis gritos y mis fluidos sexuales debieron despertar el
libido del animal, que no solo era grande sino muy listo, eso o ya había estado
más veces en una situación así, por que tirón del cable de los consoladores,
sacándome el de mi coño, que estaba totalmente empapado, el otro seguía rugiendo
dentro de mi culo.


El bicho comenzó a lamerme el coño… otra cosa que me
encantaba… empecé a pensar que esto no iba a estar tan mal después de todo. Para
que haber hablado, por que el chucho se subió de un brinco a la mesa, y con una
agilidad increíble se puso a penetrarme con ese pene gigantesco que tenía. Yo
quise quitármelo de encima, pero era imposible, demasiado grande y demasiado
salido.


Sus babas me caían en la cara y su pene rojo penetraba sin
dificultad ni cuidado en mi cuerpo. Esos envites y esa profundidad que nunca
había sentido hicieron que irremediablemente me volviera a correr… me dolía la
cabeza de tanto orgasmo seguido… pero el perro seguía sin descanso, hasta que
sentí un fuerte envite que me hizo gritar de dolor y un chorro caliente que
inundaba mis entrañas y rebosa por entre mis piernas…. Y resbalaba hacia mi culo
aun con el otro consolador aun agitándose.



Me dí cuenta de que me había dormido cuando me despertaron
rociándome con agua fría de una manguera. Sabían perfectamente que su perro me
había violado (más o menos) y comenzaron a limpiarme como si fuera un coche: con
una manguera, una esponja gigante y mucho jabón, luego me hicieron una lavativa
de mi vagina para limpiar el abundante semen del chucho.



Algo malo me tenía cuando se pusieron a secarme con tanto
esmero. Efectivamente, sin ningún aviso sentí como con unas pinzas aprisionaban
mi clítoris y poco después un penetrante pinchazo anunciaba que me había puesto
otro aro. Pero repitieron esta operación 4 veces más, poniéndome 2 aros en cada
labio. A continuación, con una cadenita de plata pasaron por todos los aros…. y
apretaron, o sea que me cerraron el coño. "Así no te volverá a follar el perro"



En esto que alguien, me abrió la boca, de nuevo me pusieron
un mosquetón, pero más pequeño que agarraba el aro de mi lengua, ese mosquetón
estaba atado a una cadenita. De golpe una tía se subió a la mesa y me puso su
coño en mi cara, estaba tan cerca que pude oler ese olor penetrante a fluidos, y
se pasó la cadena a través del aro que tenía en su clítoris y se lo enganchó a
otro que tenía en un pezón. "Cómeme el coño" me dijo. Yo inevitablemente con la
lengua fuera de mi boca un coño sobre mí, y esa cadena que guiaba mis
movimientos me resultaba inevitable pasear mi lengua por la raja de esa señora,
cosa que yo nunca había hecho…. Incluso me producía asco el pensar en una
relación lésbica, pero en estas circunstancias es lo mejor que me podía pasar.
Su coño lo tenía perfectamente afeitado, tan rasurado que parecía que nunca
hubiera crecido pelo en esa zona. La verdad es que estaba empezando a coger
gusto a esto. Ya que estaba en esta situación tan patética intenté mejorar mi
posición comiéndola el coño con ganas, y procurando darla placer.


La verdad es que debía hacerlo bastante bien por que gritaba
como una loca mientras mi pequeño mosquetón golpeaba a su arito, lengua contra
clítoris. En uno de esos berridos, se debió correr, por que sentí como salía de
su conchita un líquido espeso que empezó a llenar mi boca. Me había olvidado por
un momento de donde estaba y lo que me estaba haciendo, cuando en pleno orgasmo,
se dejó caer, apretando su entrepierna sobre mi boca, sentía como mi boca se
daba de sí, mi mandíbula no daba más, yo no podría hacer nada, hasta que aflojó
un poco la presión, y soltó su grifo. Mi boca comenzó a llenarse rápidamente. Me
estaba meando en la boca. Quería me lo tragara todo su meado; me tapó la nariz.
No pude evitar toser cuando no pude aguantar más la respiración y toda su meada
salpicó su vientre, mi cara, encharcó mi pelo, no podía abrir los ojos, me
escocían, seguía su chorro caliente, casi ardiente en mi boca, tuve que
tragarlo, no tenía otro remedio. A ella parecía darle más placer el verme tragar
su meada que el coni lingus que acababa de hacerle.


Como esperaba, sus vejaciones no habían terminado, pero cada
vez iba a más, creo que en fue en este momento cuando me volví loca, o mejor
dicho, como soy ahora, cuando toqué fondo, es decir, cuando me empujaron al
fondo de la perversión.


Mi nueva violadora después de descargar su vejiga sobre mi
boca, se dio media vuelta y con las piernas abiertas sobre mi cabeza siguió
restregándose su coño sobre mi cara mientras jugaba con los aros de mis
genitales y un consolador que metía y sacaba sin compasión y sin pensar que mi
útero tenía fondo. Cada vez me metía el consolador más a dentro y más dentro.
Mientras se frotaba contra mi cara, se incorporó, me agarró los pezones y sentí
como su culo se abría frente a mi cara y comenzó a soltar mierda sobre mi jeta,
líquida y mal oliente. Mientras se cagaba en mi cara, seguí restregándose,
adelante y atrás, untándome toda la cabeza con su mierda.


Cuando terminó, me exigió que le limpiara el culo con la
lengua, pero su culo estaba tan embadurnado como toda mi cara, y la visión me
produjo ganas de vomitar.


Cuando tiró del aro de mi lengua para obligarme a lamer su
culo, y saboree por primera vez el repugnante sabor de la mierda humana, una
abundante arcada salió de mi garganta. Obviamente lo único que tenía en el
estómago era su meada. A ella la pareció maravilloso lo que acaba de hacerla,
pero no me perdonó el que la limpiara el culo a lametazos.



Me dijeron que me había portado muy bien, por lo que me
darían un premio… desatarme y llevarme al "Cuarto de las Ratas". Yo no sabía si
alegrarme o temblar de miedo…..



 


Me pusieron de nuevo una capucha negra y me ataron las
muñecas y los codos, como si tuviera un único brazo; e hicieron lo mismo con mis
tobillos y rodillas. Me tiraron al suelo bruscamente y con patadas y golpes con
varas me guiaron hasta una habitación en la que lo primero que me llamó la
atención fue el olor cerrado, o mejor dicho, una habitación en la que hay
alguien y no se ha ventilado en mucho tiempo.



Me desataron los brazos y las piernas, pero me dejaron la
capucha puesta. Yo temía hacer cualquier movimiento. Cuando escuché que se
cerraba la puerta, me quedé escuchando atentamente, en la misma postura en la
que me habían dejado. Al cabo de un rato, me convencí de que había alguien más,
pero no era de ellos.



De golpe se escuchó como se encendía una televisión y
comenzaban a oírse gritos. Me quité la capucha. El brillo de la televisión me
cegó. Cuando comencé a acostumbrarme ví que lo que estaban pasando era la
tortura de otra chica. Fue en ese momento cuando me dí cuenta de lo que me
estaban haciendo era lo mejor que me podrían hacer. Esa tortura era mil veces
peor que la mía.



La chica era muy guapa. Tenía pinta de que acaba de salir de
la discoteca, por que estaba muy arregladita. Medía alrededor de 1’75 m, con una
melena castaña y muy rizada y abundante que le llegaba por debajo de los
hombros. No tenía demasiado pecho, ya que era muy delgadita, pero con bonitas
curvas. Llevaba una camiseta de lycra negra, unos pantalones rojos y sandalias
rojas.



La ataron a una silla frente a la cámara. Y comenzaron a
pegarla, primero tortas, luego pellizcos, después puñetazos, continuaron con
varas en la espalda, manos, pies, vientre, pechos, y cara.



Con unas tijeras empezaron a desnudarla, rajándola la ropa,
así en 30 segundos quedó completamente desnuda.



De nuevo, como a mí, lo primero que la hicieron fue quitarla
los pelos del coño. Pero a ella se los quitaron como a los cerdos: quemando.
Tenían un soplete de fontanero y se lo pasaron por al entrepierna. La chica la
verdad es que tenía el coñito recortado pero muy abundante, así que aquello
ardió con rapidez pero no debió producirla demasiada quemadura pero gritó como
una loca, supongo por la impresión de ver tus genitales en llamas.



Se vio que la inyectaron algo en el brazo y que esperaron
unos segundos. Pensé que era anestesia para evitar escuchar sus gritos, pero ni
mucho menos, era un excitante y un sensibilizador sensorial. Para probarlo la
pellizcaban los pezones, y gritaba como si la estuvieran matando.



 


Al llegar a la altura de la mesa de torturas, ella sola se
poso sobre la mesa, sabía lo que iba a pasar, pero se la veía tranquila y con
ganas.


Se sacó una dentadura postiza. La habían arrancado todos los
dientes de la boca.


Acto seguido entraron 2 hombres y una mujer. La mujer
acarició un poco a la chica, pero los hombres comenzaron a desnudarse. La mujer
roció de aceite a la chica sobre todo en la zona genital y en los pechos. Cuando
hubo terminado, se sentó y observó como los hombres la penetraban sin compasión,
uno por el lampiño coño y el segundo por la boca. Se veía que la chica hacía
esfuerzos para chuparla lo mejor posible, cosa que agradecía el hombre.


A los 15 minutos se corrió dentro de ella el tipo que la
estaba follando, pero el otro cuando sintió que se iba a correr, en vez de hacer
que se tragara su leche, se la metió de una fuerte envite en el coño,
corriéndose este segundo también dentro de ella.


Durante las siguientes 2 horas estuvieron entrando tíos así:
todos corriéndose entro del pobre coño de la chica, alrededor de 10 o 12
hombres. La escurría chorros de semen desde su vagina hacia el culo, la
entrepierna.


Cuando hubieron terminado todos los hombres, fue la mujer y
la metió los dedos ente sus labios vaginales y sacó un gran coágulo de semen que
se metió en la boca y escupió en la cara de la chica.


Me quedé helada cuando la mujer que "cuidaba" de esta orgía
dijo: "¡Que ganas tengo de que llegue tu bebé! A estas alturas ya debes estar
fecundada, así que en 9 meses lo tendremos." O sea, la estaban usando no solo
como un objeto de placer, sino como incubadora para reproducir a sus esclavos…
pensaba que era el colmo de la barbarie.



 


Cuando terminó el video se rebobinó la cinta y volvió a
empezar. El horror y la curiosidad, me habían impedido observar con detenimiento
la "celda" en la que me encontraba. Era la típica bodega sin cuidar, llena de
suicidad, basura, que luego vi que eran huesos, parecían de personas, algunos
rotos, otros aun unidos, todos amontonados. Una voz desde la oscuridad me dijo:
"Esas fueron las primeras, hasta que aprendieron a no matarnos y hacernos sufrir
infinitamente"



Me fijé y estaba acurrucada en el suelo, la chica del video,
pero embarazada, lo habían logrado esos hijos de puta. Habían pasado varios
meses desde la grabación del video, la habían crecido aun más los pechos, y su
barriga era tremenda, parecía que tendría gemelos. Comenzamos a hablar:




- "Has tenido muchísima suerte - me dijo- a ti te han
dado la posibilidad de convertirte en uno de ellos"


- ¿Cómo? - respondí sorprendida


- "Sí, oí como te decían que te soltarían si te gustaba
lo que te hacían, y te aseguro que te termina gustando. Mírame, como me han
dejado, y cada vez me excito más cuando me cogen para usarme. Llega a ser
una droga… te acostumbras a ser el centro de sus atenciones, a sentir esas
intentas sensaciones. Las caricias y los besos son demasiado suaves, ya no
me producen ninguna reacción." - No me podía creer que esto me lo estuviera
diciendo alguien a quien la habian tratado con extrema crueldad.




"Hace ya 2 semanas que no me usan, y tengo unas terribles
ganas… además tú eres tan guapa… nunca lo he hecho con otra prisionera".


Se me estaba insinuando, esta pobre chica; que aun tenía
ganas de follar, con quien fuera. La verdad es que a mi no me importaba, sobre
todo me excitaba follar con la persona que todo el mundo se había tirado, y para
darme la satisfacción de hacer algo que yo quisiera, y no lo que me hicieran
ellos.


Comencé metiéndola mi lengua en su boca, me dio un poco de
asco, sobre todo la sensación de sus dientes postizos. Ellas se quitó la
dentadura y buscó con su boca uno de mis pechos, como si fuera un cría que
quiere amamantar. La verdad es que la sensación de ser chupado por alguien sin
dientes es muy intensa y especial. Mientras me chupaba los pezones, metió los
dedos que le quedaban de la mano izquierda en mi húmedo sexo, acariciandome toda
por dentro. Era una sensación maravillosa, pero siguió metiéndome la mano hasta
la muñeca y hurgando dentro de mí.


En ese momento, quizás advertidos por nuestros gemidos,
entraron 2 hombres, comenzaron a insultarnos, y a golpearnos, pero la dijeron a
Ana (la chica en cuestión) que no sacara la mano de mí. Que si tanto nos gustaba
que siguiéramos.




- "Pero ahora, como castigo, - me dijeron- cómela el
coño" Menudo castigo, pensé yo. Me di la vuelta y me acerqué a su coño.
Estaba totalmente afeitado, como el resto de su cuerpo, pero lo tenía muy
dilatado, y con los labios dados de sí.




Yo empecé a chuparla, y la merla sus labios, rechupeteando su
clítoris y de vez en cuando metiendo la lengua en su vagina. Cuando llevaba unos
3 o 4 minutos me dieron una tremenda patada en las costillas, y me dijeron "Te
hemos dicho que te lo comas, no que se lo chupes. Comer significa, morder y
tragar…. " y terminó la frase con otra patada en las costillas que me produjo
como la anterior un intenso dolor que casi no me dejaba respirar.


Ana comenzó a gritar, diciendo algo del tipo "No, no me
destrocéis mas".


La verdad es que sus gritos me estaba excitando muchísimo…
ahora tenía también la oportunidad de disfrutar de hacer daño de verdad a
alguien.


Cogí, me metí uno de sus labios mayores, y dados de sí, en mi
boca, me lo acerqué a mis muelas, y mordí con todas mis fuerzas. Pero la carne
cruda no se corta tan fácil, así que tuve que morder y desgarrar, hasta que le
arranqué aquel labio. La sangre comenzó a emanar desde el primer mordisco, tenía
la boca llena de sangre, y la cara, ella todas las piernas, o lo que quedaban de
esa basura subhumana. Yo comencé a masticar con fuerza y a tragar ese pedazo de
carne, el canibalismo en vivo me estaba excitando como nada en el mundo.


Me acababa de convertir en uno de ellos.


Les pedí que me trajeran algo para cocinar a la plancha, por
que no me gusta la carne tan cruda. Los tíos hacia rato que estaban disfrutando
de verme como la mutilaba, y rápidamente me trajeron unas planchas para alisar
el pelo pero modificadas, o sea, que calentaban más.


Quería cocinar el otro labio, pero sobre ella, y luego
arrancárselo.


Cogí las planchas y aprisioné el labio entre ellas. El olor a
carne chamuscada era tan agradable que me estaba dando hambre.


Cuando creí que ya estaba la carne en su punto, retiré las
planchas, y uno de los tíos, llegando al colmo del sadismo, me dijo: "¿No
quieres sazonarlo?" y me acercó un salero, que yo utilicé sobre aquel
sanguinolento coño, por un lado sangrante y por el otro pálido de la carne
cocinada. Parece que no la gustó nada a nuestra víctima la sal en esta nueva
herida, pero eso alegraba más la situación.


De nuevo y de un bocado arranqué el segundo labio cocinado
sobre la victima, el dolor era tremendo y la sangre abundante. Como estaba poco
hecho, debí beber un par de veces un poco de sangre para poder tragar esa
merienda.


"Te quedas el clítoris" Me dijeron.


Pero eso lo querían ellos, así que se habían traído unas
tenazas que usaron para arrancárselo.


La acabábamos de amputar todo su sexo en un momento, y jamás
había sentido tanta excitación.


Ya era uno de "Ellos", sin ninguna duda. Pero sus vejaciones, torturas y
perversiones no terminaron aquí, ni mucho menos.


 



Relato: Cuando se cae del masoquismo al sadismo extremo
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