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Relato: Diana paga sus deudas

Relato: Diana paga sus deudas

  

DIANA PAGA SUS DEUDAS


Autor: Dr.Mx



NOTA: El siguiente es pura ficción [como las armas de
destrucción masiva en Irak] cualquier parecido con personajes de la vida real es
mera coincidencia.



-1 LA DISCO-


Nunca me han gustado las discos pero ese viernes por la noche
volví a hacer otro intento por adaptarme a ese ambiente, no estaba resultando
bien y de verdad lo estaba intentando, estaban mis compañeros del trabajo y
algunas amigas, pero el ruido, el humo de cigarro, la aglomeración de cuerpos,
los cientos de perfumes mezclados en el aire y el alcohol me estaban
descomponiendo, eran las 11 de la noche y desde hacía una hora que quería
abandonar el local pero la insistencia de mis amigos y la visión de una joven
hermosísima que bailaba de manera muy sexy y que en dos ocasiones me había
sonreído habían logrado persuadirme de quedarme más tiempo soportando ruido,
olores y demás incomodidades, la chica seguía bailando con un joven que parecía
varios años menor que ella y yo la observaba con interés y cuando su mirada se
encontraba con la mía me volvía a sonreír, para mí era claro que estaba tratando
de hacer enojar a su pareja pero no me importaba, a eso de las 11:30 fui al
tocador de hombres y cuando la regresé a la mesa con mis amigos ya no la vi en
la pista de baile, durante varios minutos estuve tratando de localizarla en las
mesas pero fue imposible, vi a su grupo de amigos y amigas compartiendo dos
mesas pero ni ella ni su acompañante estaban allí, ya no había motivo para
seguir soportando aquel ambiente me levanté de la mesa y dije en voz alta para
todos mis amigos y amigas:


-Señoras y señores me retiro del aire.


Todos me reclamaron de la manera que acostumbraban, me
dijeron que era un "aguado", ermitaño, que ya me había tardado en "rajarme", y
toda una letanía de pendejadas que recibí de manera estoica con una sonrisa en
la cara, les di la mano a cada uno de ellos, un beso en la mejilla a cada una de
ellas y abandoné la disco.


El alumbrado del estacionamiento no funcionaba, caminé pegado
a la pared exterior del local y al llegar a una de las salidas de emergencia me
recargué en ella para tomar un poco de aire puro, escuche un murmullo levanté la
vista y vi a la chica de las sonrisas y al novio discutiendo cerca de mi auto,
él le decía que la había visto coqueteando toda la noche con varios idiotas, el
comentario me causó gracia por que seguramente uno de esos idiotas era yo, ella
le contestó que estaba segura de que cualquiera de esos idiotas era más hombre
que él, y yo pensé "tienes razón, nena", estaban parados detrás de mi auto así
que o interrumpía su discusión o esperaba a que terminaran, decidí por lo
segundo.


-Eres una cualquiera... le sonríes a todo mundo..


-Tú eres un pendejo que hace lo que sus amigos le dicen.


-Mira quien lo dice, la que fumó marihuana solo por que sus
amigas también fumaron!


De las cosas que se entera uno, yo tenía 30 años y nunca me
había atrevido a consumir drogas y aquí estaba escuchando a un joven acusar a su
novia de 18 o 19 años de fumar marihuana.


-Tú también fumaste pinche putañero.


-¿Yo soy putañero? Entonces tú eres una puta, ‘Diana La
Puta’.


-¡Chinga tu madre, maricón!


-Chíngate tu pendeja, y a ver quien te lleva a tu casa.


El joven dio media vuelta y se retiró deprisa, ella se quedó
parada cruzada de brazos y comenzó a sollozar, nunca he sido bueno en ese tipo
de situaciones y el hecho de verla llorar me hizo dudar una vez más entre si
debía acercarme o esperar a que ella se alejara, la vi agacharse a recoger algo
del piso, luego lanzó con todas sus fuerzas lo que sea que hubiera recogido y
reventó una de las luces traseras de un automóvil, recogió un pedazo del
acrílico que cayó al piso y empezó a rayar toda la cajuela de un Jetta plateado
muy parecido al mío o ¿Era el mío?, Me acerqué y active la alarma desde mi
llavero, la respuesta llegó a mí cuando vi que el Jetta respondió con dos breves
toques de claxon y solo una de sus luces traseras se encendió, ella se asustó al
oír el sonido y volteó a todos lados tratando de ver a su novio pero solo me vio
a mí caminado de prisa hacía ella con cara de enojo, pude ver el espanto en su
rostro.


-¡Carajo! ¿Que te pasa?


-Pensé que era el carro de Luis.


Dijo asustada y empezó a mirar a su alrededor tratando de
ubicarse y cuando vio otro Jetta plateado en la siguiente fila de autos cerró
los ojos y bajó la cabeza comprendiendo el error que había cometido.


-Pues pensaste mal niñita.


-Te lo voy a pagar, de verdad.


La chica estaba pasándola realmente mal, le temblaba la voz y
en su rostro se reflejaba el espanto de saber que estaba en una situación muy
comprometida.


-Claro que vas apagar.


Le dije todavía con un tono de enojo en la voz, ella se cruzó
de brazos y comenzó a llorar de nuevo, me sentí un poco mal y le dije:


-Mira no te preocupes, cualquiera se equivoca, el auto está
asegurado y solo tendrás que pagar el deducible.


Levantó el rostro y vi sus ojos verdes anegados por las
lagrimas, tenía una cara de niña y llorando se veía totalmente indefensa,
comencé a observarla con más atención, usaba un vestido muy entallado con un
gran escote en V, sus pechos eran grandes para su edad, tenía una cintura breve
y unas caderas amplias, mi ojos estaban recorriendo sus piernas cuando dijo:


-Es que no tengo dinero.


Y empezó a sollozar nuevamente, le dije.


-Veo que eres muy joven, cuando digo que tienes que pagar no
me refiero a ti especialmente, es claro que tus padres tendrán que sacarte de
esta.


Movió enfáticamente su rostro a ambos lados.


-¡NO! ¡Si se enteran me matan!


-Se tienen que enterar.


-¡NO! ¡Por favor No!


Suplicó, estaba empezando a desesperarme realmente.


-Mira no voy a estar aquí toda la noche, dame tu dirección y
yo iré a hablar con ellos.


-¡No! ¡Dios mío, por favor no hables con mis padres!


Se llevó las manos a la cabeza, cerró los ojos y comenzó a
sacudir la cabeza como queriendo despertar de una pesadilla, para mí estaba más
que claro que ella no tenía ni la menor posibilidad de pagar solo había dos
formas de salir de esta situación: una era recurrir a sus padres y la otra era
pagar yo el deducible y esperar indefinidamente hasta que esta chica pudiera
liquidar su deuda, esta última posibilidad no me atraía en lo mínimo pero era lo
más rápido.



-2 LA PROPUESTA-



La chica abrió los ojos, se enjugó las lagrimas con la mano,
respiró profundamente y me dijo:


-Debe haber otra forma de pagarte.


-Lo más rápido es recurrir a tus padres, probablemente te
castigarán, pero no creo que sea gran cosa.


-No conoces a mis padres.


Cerró los ojos, su barbilla tembló un poco y pensé que
volvería a llorar, aquella situación ya estaba cansándome.


-Mira Diana, Así te llamas ¿No?, Llorando no vas a arreglar
nada.


-Es que no sabes nada, primera: mis padres son muy estrictos,
segunda: reprobé dos materias en la escuela, tercera: se supone que estoy en
casa de una amiga estudiando para pasar esas materias.


Su voz se quebró por un momento y luego continuó enumerando
sus problemas.


-cuarta: me advirtieron que otra estupidez de mi parte y me
mandarían a un internado de señoritas en Puebla.


-Por lo visto estas "hasta el cuello", mira Diana tú debes
ser la primera en darte cuenta que no hay forma fácil de salir de esto.


-Lo sé, mira... podemos hacer algo...


-¿Cómo qué? ¿Para pagarme me vas a lavar el auto 300 veces?


Pregunté en tono sarcástico, y ella agregó:


-No, claro que no... me refería a otras cosas... tú sabes...


¿Estaba ofreciéndome tener sexo conmigo o era mi imaginación?


-¿De qué ‘otras cosas’ hablas?


-Pues... yo podría... tu y yo podríamos... tu sabes...


Con un susurro dijo la última palabra.


–Coger..


Esto confirmó mis sospechas y una vez más me sorprendió la
forma en que los jóvenes son capaces de empeorar una situación de manera
exponencial, primero dicen una mentirilla luego dicen otra más grande para tapar
la anterior y luego otra más grande que tape la anterior y así hasta que al
final están embarrados de mierda hasta el paladar.


-¿estas segura de lo que dices?


-Sí


-Y ¿cuánto crees que vale una cogida contigo?


-No sé, podríamos hacer otras cosas que tu decidas.


Ya puesto en esa situación, decidí quedarme con esa tercera
opción que había propuesto ella, mi mente empezó a funcionar a una velocidad
sorprendente, podría llevarla a un motel y coger con esa chica joven y guapísima
durante dos o tres horas antes llevarla a casa de su amiga y hacerme cargo del
deducible, a simple vista parecía un mal negocio para mí.


-Muy bien, sube al auto.


Salimos del estacionamiento y una vez en el boulevard,
recordé que no traía suficiente dinero así que le dije:


-Vamos a mi departamento.


Me respondió asustada -¡NO!


Le pregunté:


-¿Tienes dinero para pagar un motel o debería pagarlo yo?


-No... tampoco en un motel... vamos a...


-No voy a estacionar mi auto en un callejón oscuro como si
fuera un adolescente.


-Está bien, vamos a mi casa.


-¿A tu casa?


Bajó la vista y dijo:


-No hay nadie, mis padres están de viaje.


Vaya con Diana, prefería la seguridad de su casa vacía para
pagar sus deudas, me dio su dirección y nos dirigimos a su casa.


Ella vivía en una zona muy exclusiva de la ciudad, una vez en
su casa subimos de inmediato a su habitación y pude observarla mejor al subir
las escaleras, era realmente bellísima, sus nalgas eran firmes, sus piernas
largas, el vestido que usaba no tenía espaldar y pude observar la perfección de
su piel blanca y el cabello castaño que le llegaba a media espalda.



-EL PAGO (a)-



Entramos a su recamara, era la recamara de una niña, había
muñecos de peluche en su cama y las paredes estaban pintadas en tonos pastel,
ella se detuvo frente a mí y me preguntó:


-¿Qué quieres hacer?


-Antes que nada desnúdate.


Un poco titubeante empezó por desabrocharse el vestido que
tenía un solo punto de sujeción en la nuca al soltarlo cayo al piso y tuve
frente a mí todo su cuerpo desnudo a excepción de una tanga blanca que con un
pequeñísimo triangulo blanco cubría los labios de su vagina pero era
insuficiente para contener todo su vello púbico, se quitó las zapatillas de
tacón, me acerque a ella, tome una de sus tetas en mi mano y le besé un pezón,
un estremecimiento recorrió su cuerpo, hice lo mismo con el otro pezón, ella
estaba inmóvil, tenía los ojos cerrados y una expresión de abandono en el
rostro, me hinqué frente a ella, le besé el ombligo y una vez más su cuerpo
tembló, tomé una de las cintas de la tanga que le pasaban por la cadera y de un
tirón se la arranqué, ella emitió un breve gemido y abrió los ojos un poco
sorprendida, le pregunté que si sus padres ya la dejaban usar esa ropa interior
y ella me contestó que eran de su madre, una tanga rota que pertenecía a su
madre era un problemilla más que tendría que resolver sola después, le dije que
separara las piernas y comencé a lamer los labios de su vagina, sentí el sabor
salado de sus labios en mi lengua, el enervante olor de su sexo me llenó las
fosas nasales, comencé a recorrer con mi lengua la parte interior de sus labios
y luego la penetré con la lengua como si de un resbaladizo pene se tratara, ella
comenzó a gemir y a respirar de manera acelerada, puso sus manos sobre mi
cabeza, yo con una mano le estrujaba una nalga y con la otra descubrí su
palpitante clítoris, lo chupé dentro de mi boca y empecé a mamarlo y a
mordisquearlo suavemente, ella empezó a mover su cadera arriba y abajo, le
inserté un dedo en la vagina y sentí su húmedo y caliente interior, me separé de
su entrepierna y retiré mi dedo, ella dijo con voz lánguida:


-Noooo... sigue....


-¿tu padre se afeita?


-Si... ¿Por qué?


-Vamos al cuarto de tus padres.


La tomé de la mano y la conduje afuera de su habitación una
vez fuera fue ella la que camino frente a mí rumbo al cuarto de sus padres,
entramos y le dije que fuéramos al baño, en el tocador estaban la espuma y los
rastrillos de afeitar de su padre, tomé la espuma y uno de los rastrillos y
salimos del baño, hice que se sentara en un reclinable de cuero negro que estaba
en la recamara, le abrí las piernas y las coloqué cada una sobre los descansa
brazos, de este modo su monte de Venus quedaba totalmente al descubierto, le
dije que no se moviera de esa posición, le pregunté si su padre tenía corbatas
me dijo que estaban en el closet y me preguntó:


-¿Vas a afeitarme el coño?


-Si, vas a quedar bellísima, ya verás.


Regresé con una corbata en la mano, le cubrí los ojos con
ella y le dije que no se moviera por que un corte con el rastrillo sería muy
doloroso en esa zona, aproveché a sacar de mi bolsillo una cámara Sony DSC-U30
que es realmente diminuta y le tomé una foto, no es una cámara totalmente
silenciosa pero creo que debido a la emoción Diana no oyó el ligerísimo zumbido
de la cámara al disparar, ella comenzó a respirar aceleradamente y colocó sus
manos sobre sus rodillas como para asegurarse de no mover las piernas, comencé a
untar de espuma todo su sexo y procedí a afeitarle el vello púbico.


-No todo por favor, solo un poco.


-Silencio.


Le dije con voz tajante, conforme la afeitaba ella se
excitaba y el olor de su sexo se imponía al de la espuma, después de unos
momentos me resultaba difícil limpiar el rastrillo, así que empecé a sacudirlo
violentamente de modo que el exceso de espuma y vello caían sobre la alfombra,
después ella tendría que limpiar, cuando acabé de afeitarla solo quedaba una
pequeñísima franja de vello de aproximadamente 2 centímetros de ancho por 4 de
largo que se extendía horizontalmente en la parte superior de los ahora lampiños
labios de su vagina, le dije que no se moviera, fui al baño y regresé con una
toalla húmeda, le limpié la espuma que aún quedaba sobre su vagina y observé mi
obra de arte, sus labios estaba comenzando a hincharse por la excitación, un
hilillo de liquido salía por la parte inferior de su coño, tomé otra foto como
para hacer un "antes y después", acerque mi cara a su entrepierna y pasé mi
lengua por sus labios, los sentía suaves y cálidos, los separé con los dedos y
comencé a meter mi lengua en ese tibio pasaje, probé los fluidos que manaban de
su interior, descubrí su clítoris y volví a chuparlo y mordisquearlo como había
hecho antes, ella empezó a mecer sus caderas, le inserté un dedo en la vagina y
empecé un movimiento hacia dentro y afuera con gran rapidez sin dejar de mamarle
el clítoris, Diana exclamó:


-Hooo... Diooosssss... Diooossss. Si.. Si...


Le inserté un segundo dedo en la vagina y con ambos dedos
dentro empecé a frotar sobre la región del punto G, solo bastaron unas cuantas
fricciones para que todo su cuerpo se estremeciera en un orgasmo, arqueo su
espalda y su cuerpo quedó suspendido en el aire solo su cabeza y sus piernas
tocaban el asiento, después se desplomó sobre el asiento, tenía ambas manos
estrujando fuertemente sus tetas, le saqué los dedos del coño y se los pasé por
la boca, la ayudé a levantarse la llevé delante de un espejo de cuerpo entero
que estaba dentro del clóset de sus padres, me paré detrás de ella y le quité la
corbata que le cubría los ojos, inmediatamente fijó su mirada en el reflejo de
su entrepierna, quedó boquiabierta por un momento, se pasó una mano por los
labios de su sexo, tocó la pequeña franja de vello y esbozó una sonrisa, la besé
en el cuello, le estrujé las tetas y le dije al oído:


-Vamos a tu cuarto, es tiempo de que empieces a saldar tu
cuenta.



-EL PAGO (b)-


Cuando caminábamos por el pasillo de vuelta a su recamara me
dijo:


-Pensé que ya había pagado algo.


-Claro que no, lo anterior solo fue placer para ti.


Entramos en su cuarto, le volví a vendar los ojos con la
corbata y la hice que se sentará sobre un sofá que estaba aun lado de la puerta,
le dije que subiera los pies al sofá y que separará las rodillas, la ranura de
su entrepierna quedó completamente expuesta y un poco abierta, sus labios
vaginales resplandecían, le dije que tomará alguno de los muñecos que estaban en
el sofá y lo abrazara, ella estiró su mano y tomó un Bob Esponja y lo estrechó
contra sus tetas incluso ladeo su cabeza, saqué de nuevo la DSC-U30 y le tomé
una foto, Bob Esponja sonreía mientras que ella estaba un poco seria, una vez
más ella pareció no escuchar nada.


Me desvestí por completo, mi verga ya húmeda por la
excitación previa cabeceó hacia arriba al quedar libre, la erección era
completa, me acerqué a la indefensa Diana, tomé sus tobillos y los coloqué sobre
mi hombro izquierdo deteniéndolos juntos con una mano, apunte con mi pija
erecta, comencé a frotar los labios de su vagina con la hinchada y roja punta de
la verga, sus labios estaban apretados debido a la posición de sus piernas,
seguí frotándolos sin penetrarla, sentía el calor que manaba de su cuerpo y me
calentaba todo el tronco de la pija, sus fluidos se escurrían por toda la
rendija de su sexo y le mojaban el culo, tomé mi verga con la mano y le di unos
golpes a la parte de su vagina que quedaba expuesta, ella respiraba pesadamente
y al sentir los golpes con voz rasposa emitió un largo –HAAAAAGG!


Comenzó a pellizcar sus pezones, aumenté la presión sobre su
abertura y sus labios se abrieron y abrazaron mi verga como invitándola a
entrar, ella se estremeció y dijo:


-Ya... por favor... hazlo...


Le golpeé una vez más su rendija con la cabeza de la verga y
le pregunté


-Pídemelo como niña buena.


-Por favor... métela... ya.


-¿Qué quieres que te meta?


Resopló de manera sonora y dijo:


-La verga... méteme la verga ¡YA!


Sin decir más puse la cabeza de mi pija directamente sobre la
entrada de su ranura y empecé a penetrarla poco a poco, ella acompañó la
empalación con un lánguido -Haaaaaa... Siiiii...


-¿Te gusta?


-Siiii...


Se la saqué completamente y volví a metérsela poco a poco, la
presión que sus labios y sus músculos vaginales ejercían sobre mi pija era una
delicia, me quedaba claro que ese pasaje había sido explorado en muy pocas
ocasiones antes, mi verga estaba completamente dentro de ella y la sentía
palpitar en su húmedo interior, Diana llevó una de sus manos y la colocó sobre
su sexo aunque la posición de sus piernas no le permitió un acceso completo,
acarició suavemente su bajo vientre y dijo con un hilillo de voz:


-Estoy... llena...


-Ahora voy e empezar a cogerte como es debido.


Saqué mi pija de su sexo y la metí hasta el fondo en un solo
envión, sentí que tocaba sus partes más profundas con la punta, ella emitió un
gemido que sonó –Huuuu! Se escuchó un chasquido al entrar mi verga en su sexo,
con golpes profundos y rápidos la seguí clavando durante varios minutos, ella
empezó a mover su cabeza a ambos lados y como si de un mantra hipnótico se
tratara solo emitía un repetido:


-Haaaaaa.... haaaaaa... haaaaa...


Sus manos ahora jalaban sus pezones de manera frenética, su
cuerpo empezó a temblar y cuando comenzó a levantar su cadera del sofá entendí
que un orgasmo la invadía.


-Siiii... HAAAAAAAGGGGGGG!


Sentí como un líquido caliente recubría toda mi verga y como
los músculos de su vagina me exprimían la pija tratando de extraer sus jugos,
sentí mis pelotas endurecerse, cerré los ojos, apreté sus piernas con ambas
manos y empecé a perforarla de manera furiosa y cuando el primer chorro de semen
salió de mi verga esta estaba metida hasta el fondo, ella volvió a estremecerse
al sentir como mi leche ardiente le llenaba la vulva, terminé de eyacular dentro
de ella.


-Hooo Diana... tómala toda.


Permanecí inmóvil durante varios segundos luego mi verga
comenzó a retraerse, se la saqué y un sonido húmedo se produjo cuando el glande
abandonó su sexo, un grueso hilo de semen revuelto con sus secreciones vaginales
brotó de su coño palpitante, escurrió pasando por su culo y terminó haciendo un
pequeño charco sobre el sofá, una cosa más que Diana tendría que limpiar al
terminar esta aventura, le solté las piernas y estas cayeron pesadamente hacia
un lado, su cuerpo se ladeó y quedó casi acostada sobre el sofá, su cabeza junto
al sonriente Bob que parecía mirar divertido la expresión de éxtasis en el
rostro de Diana, sus manos descasaban suavemente sobre sus tetas plenas y
enrojecidas por el trajín al que las había sometido ella misma, fui a sacar la
cámara del pantalón, me acerqué a su cara le puse la verga sobre la boca y le
tomé una foto más para el recuerdo, guardé la cámara y le dije que ya se podía
quitar la venda de los ojos, ella se sentó y se descubrió los ojos, volteó a ver
su inflamado sexo y vio el semen manando desde su interior, se dio cuenta de lo
que esto implicaba, me volteó a ver con rostro preocupado y dijo en voz baja:


-Te viniste dentro...


Con un dedo tocó el semen y se lo acercó al rostro


-Usa el bidé de tus padres, no te tardes.


Ella se levantó y deprisa fue al cuarto de sus padres para
asearse.



-EL PAGO (c)-


Después de varios minutos Diana regresó a su habitación con
un bote de spray en una mano y una especie de jeringa en la otra, se veía
espléndida completamente desnuda, era una chica joven –todavía no sabía su edad
pero sin duda era menor de 20 años-, sus pechos plenos vibraban con cada paso
que daba, sus pezones erectos eran de un rosa oscuro, me encontró sentado en un
lado del sofá totalmente desnudo, le señalé la mancha que sus secreciones habían
dejado en el tapiz del sofá y le dije:


-Vas a tener que limpiar eso después.


Se sonrojó y me contestó:


-También la alfombre del cuarto de mis papás, traje... esto
que... usa mi mamá...


-¿Qué es?


-Espuma, es para evitar un... embarazo.


Su rostro volvió a encenderse, le dije que me parecía una
buena idea y le pregunté si sabía usarla, me dijo que había leído el instructivo
y le pedí que me explicara como se usaba por que yo quería aplicársela, ella lo
hizo batallando un poco con la vergüenza que esto le ocasionaba, le dije que era
hora de continuar con sus ‘pagos’, la lleve de la mano hasta su cama, le ordené
que se pusiera en posición de perrito, le volví a vendar los ojos, tome sus
brazos y los extendí sobre su cama coloqué las palmas de sus manos hacia abajo,
empujé su nuca hacia abajo hasta que su cara quedó pegada al colchón, fui a su
tocador y tomé una de sus donas elásticas para el cabello, se la puse en una
mano, le dije que se hiciera una cola de caballo y que volviera a asumir la
posición en la que estaba, una vez hecho esto saqué una vez más mi DSC-U30 y le
tome dos fotos, una de lado y otra con vista trasera, sus dos orificios traseros
quedaban expuestos y listos para ser sometidos a todo tipo de uso y abuso,
conecté el tubo dispensador de espuma al bote y lo llené, se lo introduje en la
vagina y oprimí el embolo que liberaba la espuma, repetí esta operación dos
veces, cuando todo estuvo listo comencé una vez más a rozar sus labios externos
con mi pene que ya estaba duro como una barra de acero, después de un momento
detuve mis movimientos y me quedé inmóvil durante varios segundos, ella emitió
un gemido como de incomodidad y comenzó a mecer su cuerpo adelante y atrás para
poder seguir sintiendo el roce en sus labios.


-¿Cómo se siente?


-Hum... Muy... bien...


-¿Te gusta?


-Sssiii.


Seguí sin moverme sabedor de que siempre la segunda
eyaculación tarda más en llegar que la primera, sentía en mi verga como
aumentaba el calor de su entrepierna, le froté una nalga y le di un manotazo
¡SLAAP! el contorno de mi mano se dibujó en rojo sobre su piel blanca.


-Haaa...


-¿Mereces lo que te está pasando?


Se quedó en silencio así que intenté estimularla. ¡SLAAAP!
Esta vez más fuerte, una nueva mano roja apareció sobre la piel de su nalga.


-¡Ay! Ssii... lo merezco.


Su voz sonó rasposa y entrecortada por la excitación que la
embargaba.


-Te has portado mal ¿No es así? -¡SPLAAT!


-Hmmm... Sssii...


En el siguiente movimiento de su cuerpo hacia atrás decidí
atacar su vagina con mi verga como si fuera una espada que se mete violentamente
en su funda, el chasquido húmedo de mi pene al llegar al fondo de su túnel fue
atronador, el exceso de espuma que llenaba su vagina salió expulsado hacía atrás
y me embarró los vellos del pubis ella gritó y se retorció, puse mis manos
fuertemente sobre su cintura y comencé a penetrarla vehementemente con golpes
fuertes y afondo, Diana emitía unos gemidos de placer y dolor que eran como
música para mis oídos, tenía sus manos empuñadas fuertemente apretando la colcha
como si de una tabla de salvación se tratara, después de unos momentos vi como
los músculos de su espalda se tensaron por breves segundos y luego comenzó a
temblar, su espalda se arqueó cuando la primera ola del orgasmo llegó a ella, su
cadera comenzó a moverse de manera descontrolada, poco a poco los espasmos
fueron pasando, reduje el ritmo de las penetraciones y tomé su cola de caballo
fuertemente con mi mano izquierda, jalé hacia atrás obligándola a levantar la
cabeza, le di un manotazo fuerte en la misma nalga que había recibido los
anteriores y le ordene:


-¡Muévete, hazme venir!


Ella comenzó a mover su cuerpo adelante y atrás empalándose
en mi verga como si fuera lo único que importara en el mundo, sentí que la
venida estaba a punto de suceder, jalé con más fuerza su cabello, ella gritó
¡Haagg! Pero no aminoró el ritmo, le pasé el brazo derecho por debajo para
sentir su vientre, solté su cola de caballo y la tomé por el hombro, un
movimiento hacia atrás de ella coincidió con el primer lechazo que mi pene
expulsó dentro de su cálido túnel vaginal, sentir mi pene ensanchándose dentro
de ella y llenándola de leche caliente la hizo tener otro orgasmo, sentí su
cuerpo temblar debajo del mío, la abracé con fuerza con ambos brazos, solo
quedaba esperar que la espuma fuera lo suficientemente efectiva como para
evitarle a Diana un ‘problema’ aún más grande, inclinado como estaba sobre su
espalada le bese la nuca y le pregunté:


-¿Qué tal estuvo?


-Mmmmm... Excelente...


-¿Alguien había rastrillado tu ‘cosita’ así?


Solo pude imaginarme el rubor en su rostro al contestar con
un tono de vergüenza en la voz:


-No.


Me enderecé y aún no había retirado de su vagina mi verga que
ya empezaba a ponerse blanda, cuando le toqué el culo con el dedo índice y le
anuncié:


-El último pago lo vas a hacer con este ‘chiquitín’.


-No, por favor no.


Dijo asustada, saqué mi verga de su vagina y un rastro mezcla
de espuma, semen y líquidos vaginales empezó a dibujarse sobre sus muslos.


-Si no quieres yo podría regresar otro día, platicar con tus
padres, cobrar tus deudas, comentarles de la falsa noche de estudios en casa de
tu amiga, sin olvidar lo más importante, decirles lo del ‘pasón’ con marihuana.



Ella se dejó caer a la cama como si la hubiera golpeado un
rayo, se llevó las manos a la entrepierna y comenzó a decir:


-Ho dios... Ho Dios no... ¿Es doloroso?


-Si, pero solo al principio, anda a asearte y regresa pronto.


Lentamente se quitó la corbata que le cubría los ojos, se
puso las manos sobre el rostro unos segundos luego volteo a verme con una
expresión de temor y me preguntó:


-¿Cuántas cosas más tengo que hacer?


-Ya casi saldaste tu cuenta, no te preocupes, falta poco,
anda ve al baño.


Se levantó lentamente y se encaminó al cuarto de sus padres,
yo fui hacia su closet abrí uno de los cajones tomé lo primero que vi, un top
rosa, me limpié el miembro con él y lo tiré al piso, esto no le costaría tanto
trabajo limpiarlo, vi colgado en un gancho su uniforme escolar, lo tomé y lo
extendí sobre la cama.



-EL PAGO (d)-



Yo la esperaba una vez más en el sofá, Diana regresó unos
minutos después, sus labios mayores estaban rojos, inflamados y brillaban como
si una finísima capa de aceite los recubriera, se sorprendió al ver lo que había
sobre la cama, le hice un gesto para que se acercara al sofá la tomé por la
cintura y la hice sentar de lado sobre mis piernas, mi verga rozaba su muslo,
ella se relajó y recargo su cuerpo sobre el mío, le dije que me abrazara y pasó
su brazo por detrás de mi cuello.


-¿Qué estas estudiando Diana?


-La ‘prepa’.


-¿Semestre?


-Quinto.


-O sea que, uno más y a la universidad.


-Sssi, eso espero.


-¿Me mostrarías tu credencial de elector?


Una forma retorcida de averiguar su edad.


-No tengo, hasta septiembre me la dan.


La chica era legalmente menor de edad, eso hizo que mi verga
palpitara y rozara su muslo, ella bajo la mirada para observarla.


-¿Cuántas veces lo habías hecho antes de hoy?


-Dos.


-¿Con ‘Luis el Putañero’?


Ella se rió brevemente y dijo:


-Una con él hace poco y la otra fue... hace 3 años con un
primo... pero...


Guardó silencio un momento, acaricié su espalda y le insistí.


-Cuéntame qué pasó.


-Ellos... se vinieron rápido y no sentí nada.


-Siempre pasa así la primera vez.


Con mi mano tomé su rostro lo acerqué al mío y la besé en los
labios que se abrieron y aceptaron mi lengua en su boca, cuando terminó el beso
mi pene había vuelto totalmente a la vida, le dije que para el último pago la
quería ver con su uniforme puesto, ella se sonrojó y sonrió un instante pero al
recordar la amenaza que se cernía sobre su apretado orifico trasero volvió a
poner un gesto de preocupación, le dije que no se preocupara que nada malo le
pasaría si era cuidadosa, esto último la sorprendió un poco pues no sabía a que
me refería, le di unas palmadas en la espalda indicándole que se levantara, se
dirigió a su cama y comenzó a vestirse, no había ropa interior sobre la cama así
que se puso la blusa blanca de manga corta, la falda azul con tablones que le
quedaba 5 centímetros arriba de las rodillas, sus tobi-medias blancas, de debajo
de la cama sacó sus zapatos negros y se los calzó, fue al tocador y tomo un
listón azul que anudó al cuello de su blusa a manera de corbatín, los dos
últimos arreglos que hizo le quitaron varios años a su edad: se peinó y se hizo
dos colitas una a cada lado de la cabeza y se pintó los labios de un color rosa
muy pálido, se dio la vuelta y me miró, ante esta visión mi verga se irguió por
completo, delante de mi tenia una hermosísima ninfa con cara de niña, le dije
que tomara la espuma y el tubo y me los trajera, una vez delante de mí tomé los
instrumentos, la hice dar media vuelta y la incliné hacia delante, le levante la
falda sobre la espalda, le dije que separara sus nalgas con ambas manos y
procedí a aplicarle espuma en el ano, no para evitar un embarazo sino a modo de
lubricante, cuando consideré que ya tenía suficiente lubricante dentro y fuera
del culo, le dije que subiera al sofá de tal modo que sus nalgas quedaban a la
altura de mi cara, le ordené que empezara a encuclillarse, en ese momento Diana
comprendió el sentido de mi frase, el dolor que pudiera sentir dependía de la
destreza con que ella misma se empalara en mi verga, al sentir la punta rozando
su coño dio un respingo y se levantó un poco, metí mis manos debajo de su falda
y la tomé por la cintura para ayudarla a encontrar el camino hacia mi verga, la
fui bajando poco a poco hasta que el glande tocó el borde de su esfínter, ella
dijo –Hooo, Echó una mano atrás y se recargó sobre mi hombro, la obligué a bajar
un poco más y poco a poco su esfínter comenzó a ceder, sentí como mi verga era
devorada centímetro a centímetro dentro de su ardiente y ajustadísimo recto,
cuando todo el glande estuvo dentro su esfínter se contrajo de manera
violentísima y sentí como si fuera a desprenderme el glande, ella ahogó un grito
y yo le dije.


-¡Hooo Diana, relájate...


Su respiración era cada vez más pesada y sonora, su esfínter
se relajó un poco y su cuerpo comenzó a bajar de manera lenta pero sin
interrupción hasta que toda mi verga estuvo dentro de ella.


-Muy bien chiquita, ya te la ‘comiste’ toda.


Saqué mis manos de debajo de su falda, tomé ambos lados de su
blusa y con un fuerte tirón de cada mano hacia ambos lados le desprendí todos
los botones que se regaron por el piso, a todo lo anterior ahora se sumaba una
blusa que Diana tendría que arreglar también, sus tetas quedaron descubiertas y
temblorosas, las apreté en mis manos y comencé a frotar sus pezones.


-Termina de saldar tu cuenta nena.


Poco a poco Diana empezó un movimiento hacia arriba y abajo
cuando subía su voz emitía un lánguido –Haaaaaaa, y cuando bajaba el sonido era
más parecido a un –Huummmm, después de varios sube y baja su ritmo se fue
acelerando, con voz entrecortada me preguntó:


-¿Puedo... tocarme... allí? Mmmmmmmm


-Sí.


Llevó una mano a su entrepierna y comenzó a masturbarse
frenéticamente, yo seguía apretando sus tetas, después de unos minutos ella
comenzó a gemir más ruidosamente y una vez más sentí su cuerpo convulsionarse,
sus nalgas golpeaban cada vez más fuerte sobre mi pelvis y cada vez que mi verga
entraba hasta el fondo gritaba:


-SI.... SI... SI...


En un momento le dije:


-cuando te diga... que te bajes... te hincas delante de mi...
quiero venirme... en tu cara...


-Ssssiii


Contestó y siguió empalándose a los pocos segundos me resultó
imposible resistir más, y le di la orden:


-Yaaa... bájate...


ella se levantó rápidamente y se hincó delante de mí, yo tomé
mi verga con la mano derecha y comencé a masturbarme como un poseído, con la
otra mano acerqué su rostro y le dije:


-Cierra los ojos y abre la boca.


Diana obedeció sin rechistar, mi verga hizo erupción lanzando
un candente chorro de semen sobre el pómulo derecho de ella, la segunda descarga
fue directo a su boca, ella se atragantó un poco y cerró la boca por
consiguiente el tercer chorro le golpeo sobre los labios y escurrió sobre su
barbilla y cuello, apunté mi verga ha sus tetas y dejé que los últimos chorros
cayeran sobre ellas, comencé a restregarle los labios con mi verga, ella se
negaba a abrir la boca tal vez pensando que unos segundos antes había tenido esa
verga insertada en el ano.


-Diana... se buenita y abre la boquita...


Abrió la boca y le metí la verga.


-¡Límpiala!


Ella comenzó a mamarla a conciencia, momentos después se la
extraje de la boca, me recliné exhausto sobre el sofá ella estaba en el piso en
la postura de la sirenita, las manos a un lado, el rostro y las tetas cubiertas
de semen, la blusa rota, la falda enrollada sobre la cintura, el coño enrojecido
e hinchado, seguramente el culo hecho una desgracia, y pensé que había olvidado
tomar una foto de la ninfa que tenía a mis pies vestida con el uniforme escolar.



-LA DESPEDIDA-



Diana se estiró para tomar el top rosa que estaba en el suelo
y se limpió el rostro con él, mientras tanto yo comencé recoger mi ropa del
suelo y me vestí, quedamos parados frente a frente y ella con un poco de temor
reflejado en la voz me preguntó.


-¿Estamos a mano?


-Creo que sí.


Diana cayó en la cuenta de la situación que guardaba la ropa
que vestía, se acomodó la falda y trató de cubrirse con la camisa desbotonada.
Se acercó a mí y me dijo:


-Yo creo que... podríamos vernos otra vez ¿No?


Esto me tomó por sorpresa, pero la perspectiva de salir con
una joven hermosa que ahora se mostraba dispuesta a salir conmigo me alentó


-¿Te parece buena idea? ¿Qué crees que digan tus padres?


-Bueno, ellos me dijeron que si sacaba buenas calificaciones
a fin de semestre me dejarían tener novio.


-¿Un novio de mi edad? No lo creo.


Comencé a salir de su habitación para abandonar la casa ya
era muy entrada la madrugada y no quería arriesgarme a que algún vecino
madrugador me viera salir de la casa, lo cual sería por cierto un problema más
para Diana, ella caminaba detrás de mí argumentando que podría hablar con sus
padres, decirle que me había conocido en una fiesta y que les preguntaría si
ellos tenían algún problema en que ella tuviera un novio varios años mayor, le
dije que por su lado estaba bien si quería hacer eso pero que por mi parte yo no
estaba seguro de querer tener una novia 12 años menor que yo, ella pregunto por
qué, me preguntó también si no la había pasa bien con ella, le dije que si que
todo había sido excelente, que era muy bella, que ‘cogía bonito’ y que podía
conseguir al novio que quisiera, ya estábamos frente a la puerta principal de su
casa, Diana se paró de espaldas a la puerta como tratando de impedirme el paso
este gesto me hizo reír un poco y no supe que decir, la tomé por los hombros
para alejarla de la puerta, ella me tomó por las muñecas y me dijo:


-Voy a ser mejor, muy complaciente, de verdad.


La miré a los ojos me acerqué a ella y la bese, su oferta
sonaba muy tentadora, salir con ella me convertiría en la envidia de todos mis
amigos, tener una novia menor, inexperta en varios sentidos y ‘muy complaciente’
sonaba muy bien para mí, aceptaría su oferta pero primero pondría unas
condiciones, condiciones que la convertirían por lo menos durante unos meses en
una hija ejemplar.


-Escucha Diana, hagamos esto, te dejo mis datos y en
septiembre me llamas para que celebremos tu mayoría de edad, mientras tanto tu
te olvidas de ‘Luisito’, te concentras en tus estudios e intentas sacar las
mejores calificaciones posibles y lo más importante...


Hice una pasusa, no sabia que otra condición poner, la verdad
tenía miedo de llevar está situación a un límite en que todo se podía ir al
caño, de modo que al final dije una pendejada que no supe ni como se me ocurrió:


-...durante esto meses si tu y yo coincidimos en una disco te
olvidas de todo, no habrá entre nosotros nada de nada, cero discos hasta
septiembre, ¿OK?


Inmediatamente después de decir esto me arrepentí, ella me
miró con cara de extrañeza, ni modo, ella bajó la vista y dijo:


-Esta bien, y ¿cómo me voy a comunicar contigo?


El peligro había pasado, saqué de mi cartera una tarjeta de
presentación y se la di, ella la tomó, alzó la vista y una sonrisa iluminaba su
bello rostro, nos volvimos a besar con la intensidad de dos amantes que saben
que durante meses no se volverán a ver.


Antes de salir le dije que traía una cámara conmigo y que
quería una foto de su rostro para recordarla, ella se sonrojó y me dijo que
probablemente su rostro era un desastre, le dije que se veía muy bella, Diana se
arregló la colitas de cabello con las manos, se dio unas palmadas en las
mejillas para poner un poco de rubor en ellas y me regaló su mejor sonrisa,
encuadré su rostro y le tomé la foto, al escuchar el ligerísimo zumbido de la
DSC-U30 ella hizo un gesto de asombro y dijo un poco asustada:


-Ese sonido... ¿La usaste... antes?


-Si, te tome algunas fotos, no te preocupes son solo para mí.


Le guiñé un ojo y acaricie su mejilla.


-¿Las puedo ver?


-Hasta septiembre, si decides llamarme.


Di media vuelta y salí de su casa, cuando encendía mi auto,
miré en dirección a su puerta, ella asomaba la cabeza y me miraba, hice un gesto
de adiós con la mano y ella hizo una mímica con sus labios y en ellos pude leer
‘SEPTIEMBRE’, genial, pensé.


FIN


 



Relato: Diana paga sus deudas
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